ALIANZA PARA PREVENIR ESTA ENFERMEDAD
Si le dijeran que con tres euros al año puede prevenir un cáncer, probablemente los daría sin pensárselo dos veces. Durante su presentación en el Congreso de los Diputados, la Alianza para la Prevención del Cáncer de Colon ha propuesto la sistematización de una prueba con ese coste, el análisis de sangre en heces. Con ella se puede diagnosticar de forma precoz los tumores de colon y, de esta forma, prevenir la progresión de una enfermedad que causa 13.000 muertes anuales en España.
“En el mes europeo del cáncer de colon [...] queremos concienciar a los diputados y diputadas sobre este tema y formar parte de la sensibilización del conjunto de la sociedad“, ha declarado Gaspar Llamazares, presidente de la Comisión de Sanidad y Consumo del Congreso, que se ha encargado de abrir el acto institucional.
En opinión del diputado, que también es licenciado en Medicina, la prevención primaria (alimentación equilibrada, ejercicio) y la secundaria (estrategias de detección precoz) son dos ejes esenciales a la hora de potenciar la salud pública.
Esto, precisamente, es lo que se desea impulsar desde la mencionada Alianza, que engloba a cinco sociedades científicas (Asociación Española de Gastroenterología, Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, Sociedad Española de Oncología Médica, Sociedad Española de Oncología Radioterápica y Sociedad Española de Epidemiología) y dos asociaciones (Asociación Española contra el Cáncer y la Asociación Europacolon España).
“El número de muertes por cáncer de colon o recto —el más frecuente en España— ha ido creciendo con el paso de los años [...] Ahora, triplica a la cifra de muertes en accidentes de tráfico”, ha declarado Antoni Castells, coordinador nacional de la recién formada Alianza y jefe del servicio de Digestivo del Hospital Clínic de Barcelona.
Como contrapunto, este médico ha destacado que este cáncer se puede curar en gran parte de los casos (hasta un 90%), siempre y cuando se identifique lo antes posible. Para propiciar esta detección precoz se propone realizar un cribado sistemático —como el que ya se realiza con las mamografías— en todas las personas mayores de 50 años, que constituyen la población de riesgo.
Una medida eficaz y rentable
“Primero, se debería extender el análisis de sangre oculta en heces a hombres y mujeres de más de 50 sin ningún tipo de antecedente familiar. Si la prueba diera positivo, entonces habría que realizar una colonoscopia”, ha expuesto este especialista en el aparato digestivo.
Él mismo ha reconocido que se trata de una medida costosa pero que, a medio o largo plazo, resulta rentable: “El programa de prevención del cáncer de colon es más barato que cualquier otro de los que ya están establecidos en nuestro sistema sanitario”.
De esa misma opinión es José Manuel Echevarría, una de las miles de personas que cada año son diagnosticadas de cáncer de colon. “Supone un problema de salud pública muy importante, más que el sida aunque éste se encuentre mucho más presente en los medios de comunicación. Hay que poner cierta sensatez en ese aspecto [...] Yo tuve suerte porque me lo detectaron más o menos rápido pero un 50% de los que lo sufren no tiene esta suerte”, ha declarado.
Por el momento, tres comunidades autónomas (Cataluña, Valencia y Murcia) han implantado un programa de detección sistemática del cáncer de colon y se han comprometido a extenderlo a lo largo y ancho de toda la región. Con estas acciones, señala Castells, se puede llegar a un 17,7% de la población de riesgo, compuesta por 11 millones de personas. Si se aumentara a 10 comunidades más, que ya han mostrado su interés, se llegaría a un 50% de estos ciudadanos.
Un colon gigante
Además de las distintas administraciones, la citada Alianza pretende llevar su mensaje a la población de a pie. Para ello, además de una campaña publicitaria, con José Ortega Cano y Carmen Posadas como caras famosas, han dispuesto una exposición itinerante con la que se pretende explicar qué es el cáncer de colon, cómo se puede prevenir, cómo se trata…
Estos días, todo el que se acerque a la plaza de Felipe II en Madrid puede adentrarse en un túnel naranja que simula un colon gigante. Allí, podrá ver cómo se desarrolla un cáncer de colon paso a paso, desde los pólipos iniciales reconstruidos en un formato de gran tamaño.
En esta ‘carpa’, que irá viajando por distintas ciudades de la geografía española, también se ofrece información básica sobre cómo prevenir esta enfermedad, cuál es la población en riesgo o en qué consiste la operación para extraer unos posibles pólipos.
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PRIMER ESTUDIO ESPAÑOL SOBRE LA HINCHAZÓN DEL BRAZO
- El primer estudio español sobre esta cuestión revela desinformación y pocos recursos
- La técnica del ganglio centinela evita esta hinchazón crónica del brazo
El linfedema ‘no es una secuela más del cáncer de mama’. Así lo perciben las mujeres que sufren esta hinchazón del brazo como consecuencia de la extirpación de los ganglios de la axila y que han participado en el primer estudio a nivel nacional sobre este problema. La Federación Española de Cáncer de Mama (FECMA) acaba de presentar sus resultados en Barcelona y sus conclusiones reflejan puntos de vista diferentes según si se pregunta a las pacientes o a los sanitarios que las atienden.
Según este trabajo, pionero en España, una de cada cuatro mujeres con cáncer de mama acabará desarrollando linfedema en el brazo; un problema que puede repercutir muy negativamente en su calidad de vida y que podría prevenirse con una técnica quirúrgica como es el ganglio centinela. Una cirugía que permite analizar un único ganglio de la axila para saber si las células tumorales se han extendido fuera de la mama en lugar de extirpar indiscriminadamente los nódulos de la zona. De esta manera se evita la acumulación de linfa en la extremidad que caracteriza al linfedema.
El estudio ‘Linfedema: prevención y calidad de vida’ (realizado por FECMA en colaboración con la compañía Pfizer), entrevistó por un lado a 543 profesionales sanitarios de 218 hospitales y, por otro, a varias decenas de mujeres que participaron en distintos grupos de discusión en las sedes de 11 asociaciones de todo el país.
Mientras el 59% de los sanitarios (oncólogos, ginecólogos, cirujanos, fisioterapeutas…) aseguraba que en su hospital se realizaba una adecuada prevención del linfedema y un 88% respondía que la educación sanitaria a las mujeres es suficiente; la queja más extendida en los grupos de discusión fue la falta de una adecuada información para evitar la aparición del problema.
En el 75% de los casos, el linfedema aparece en el primer año tras la cirugía y la hinchazón no suele aparecer de forma brusca, sino que se produce después de ciertas sensaciones de endurecimiento y pesadez en el brazo. Como subraya Montse Gironés, especialista en rehabilitación y coordinadora del documento, “las mujeres deben saber que su aparición de puede prevenir, mediante ejercicios específicos de drenaje que un especialista en Fisioterapia puede enseñar a la propia paciente y con un seguimiento estrecho”.
Falta información
La mayor parte de las participantes comentó que no había recibido ninguna información, ni preventiva ni específica, sobre el linfedema en los centros públicos y muchas se quejaron de falta de sensibilidad o concienciación por parte del estamento sanitario. “Para ellos es una secuela menor”, “es como si el linfedema no existiera”, “es una especie de patito feo”, “sólo les importa salvar la vida”, “el linfedema es el gran desconocido”, fueron algunas de las frases más escuchadas en este sentido.
De hecho, la mayoría supo qué era este trastorno demasiado tarde, cuando la hinchazón ya estaba instaurada o ya no había remedio. “Al mes [de la operación] empezaron los dolores enormes. A raíz de eso pregunté a los médicos y empezaron a contarme algo de lo que era”, relataba una de las mujeres. Para otras, la información que recibieron de sus médicos se limitaba a “no hacer esfuerzo y no coger peso”; y otras incluso sufrieron la desinformación en otros ámbitos, por ejemplo, cuando les trataron de pinchar o tomar la tensión en el brazo afectado. Una minoría reflejaba cierta sensación de ‘culpabilidad’: “si lo tienes es porque no te cuidas”, “por tonta, seguro que has hecho algo que no tenías que hacer”.
Gironés, especialista del servicio de Rehabilitación del Hospital Clínic de Barcelona, subraya que el linfedema no afecta sólo a la calidad de vida de las mujeres, sino también a su bolsillo. Fueron muchas, las que respondieron que tuvieron que recurrir a servicios privados para recibir masajes de drenaje linfático de forma continuada. “Esto supone unos gastos complementarios adicionales a todo lo que comporta el cáncer de mama, con el agravante de que la mayoría de afectados se encuentra en una situación de inactividad laboral”; subraya el trabajo para denunciar “la falta de recursos sanitarios dentro del Sistema Nacional de Salud destinados a la prevención y tratamiento del linfedema”.
Prevenir es más barato
En declaraciones a elmundo.es, esta especialista subraya que un adecuado tratamiento preventivo resultaría mucho más barato que las consecuencias de tener que tratar el edema. “Un fisioterapeuta puede estar una hora enseñando a un grupo de 20 mujeres las pautas adecuadas para evitar el linfedema; y eso resulta mucho más barato que el tratamiento de tres cuartos de hora que puede requerir cada una de ellas si se les hincha el brazo”.
Al analizar el estado de la cuestión por comunidades, el informe asegura que “en la actualidad existen 17 realidades de actuación diferentes, dependiendo de la política sanitaria que ejecute cada comunidad”. Tampoco pasa desapercibido para la autora que la variabilidad de criterio médico a la hora de abordar este problema linfático no refleja otra cosa que la “escasa existencia de investigaciones científicas que avalen la efectividad terapéutica y ofrezcan una misma línea de actuación”.
El estudio recomienda que se informe a las mujeres con cáncer de mama sobre qué es el linfedema al inicio de su tratamiento oncológico o bien en las visitas con el cirujano previas al ingreso; “y no cuando aparezca el problema”. En resumen, tratamiento rehabilitador de manera precoz y continuada en los hospitales públicos, soporte psicológico, realización de la técnica del ganglio centinela y más información son las recetas que propone el trabajo para frenar y prevenir esta molesta e incapacitante secuela del cáncer de mama.
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Frecuencia: El cáncer es la segunda causa principal de muerte, detrás de las enfermedades cardíacas. Sin embargo, las muertes por enfermedades cardiovasculares están disminuyendo, mientras que las muertes por cáncer están aumentando. Se estima que a lo largo del siglo XXI, el cáncer será la principal causa de muerte en los países desarrollados. A pesar de esto, se ha producido un aumento en la supervivencia de los pacientes con cáncer.
Causa del cáncer: Es desconocida, pero se conocen la mayoría de los factores de riesgo que lo precipitan. El principal factor de riesgo es la edad o el envejecimiento, ya que dos terceras partes de todos los cánceres ocurren a cualquier edad. El segundo factor de riesgo es el tabaquismo, y le siguen la dieta, el sedentarismo, la exposición solar y otros estilos de vida. Sea como fuere, no podemos pensar en el cáncer como una enfermedad de causa única, sino más bien como el resultado final de una interacción de múltiples factores, entre los que se incluyen el ambiente, los hábitos dietéticos, la herencia genética, etc. En la actualidad se realizan infinidad de estudios epidemiológicos que tratan de buscar asociaciones de toda índole con el cáncer. Así, por ejemplo, para discernir entre genética y ambiente, existen estudios que comparan la incidencia de distintos cánceres en una población de origen con la incidencia de los mismos cánceres en una población emigrante en otro ambiente (cáncer de estómago en Japón con cáncer de estómago en sucesivas poblaciones de emigrantes japoneses en Estados Unidos).
Morfología del cáncer
Las células tumorales tienen una morfología alterada que depende de la diferenciación y de la anaplasia.
- La diferenciación celular de un tumor es el grado en el que las células cancerosas se asemejan a las células normales de las que proceden, tanto morfológica como funcionalmente. Generalmente, los tumores benignos son bien diferenciados y los cánceres varían desde bien diferenciados a indiferenciados.
- La anaplasia es la ausencia de diferenciación que conlleva a una falta de especialización o de función celular y, generalmente, cuanto más indiferenciado sea un cáncer, más alta es su velocidad de crecimiento. En general, lo que diferencia un cáncer maligno de otro benigno, es la capacidad que poseen sus células de lograr una trasvasación exitosa (o metástatizar), que se define como la capacidad que posee una célula tumoral de infiltrarse al torrente sanguíneo (o linfático), mediante la ruptura de moléculas de adhesión celular que sujetan a las células a la membrana basal, con posterior destrucción de esta última. Esta característica que se adquiere luego de sucesivas alteraciones en el material genético celular, donde es común observar cromosomas fragmentados, pérdida de genes supresores de tumores (como el p53 o el bcl3), receptores de señales mutados autoinductivos (etapa avanzada de diferenciación), es la que origina el proceso de metástasis; es decir, la invasión y destrucción de tejidos. Dicho proceso de trasvasación posee una escasa eficiencia, que es del orden de 1 en 10.000 casos. La baja eficiencia se debe principalmente a la actividad del sistema inmunitario.
Por otro lado, cabe destacar que la característica que hace mortales a los cánceres malignos, comparativamente con los benignos (no mortales), es la mencionada capacidad de invasión de tejidos, en donde las células tumorales, generalmente cuando se alojan en el parénquima de un órgano, destruyen la arquitectura del mismo, siendo, a su vez, sus residuos metabólicos tóxicos para las células sanas adyacentes, causando la eliminación de este tipo celular. Una capacidad interesante propia de células cancerosas invasivas es la producción de vasos sanguíneos (angiogénesis) para nutrirse, los cuales son los responsables de la densa red vascular que poseen los tumores (los tumores secretan hormonas responsables de la formación de extensas redes de capilares y vasos sanguíneos nuevos). Esta característica le permite al parénquima tumoral tener un gran aporte de oxígeno y nutrientes, lo cual favorecerá su crecimiento y proliferación a mayor velocidad y distancia. Esta capacidad se encuentra generalmente ausente en neoplasias benignas, no generando típicamente estos factores angiogénicos y en las que además sus células no poseen la capacidad de trasvasarse, por lo cual es de esperar que crezcan hasta un determinado tamaño compatible con la cantidad de nutrientes de que disponen.
En conclusión, según recientes trabajos de investigación, en general, una única mutación en el material genético celular no es la responsable de transformar a una célula sana en cancerosa; por el contrario, se requieren múltiples mutaciones (que a la postre suelen degenerar en aberraciones cromosómicas), las cuales son generadas ya sea por sucesivos ciclos replicativos o por factores externos inductores de la carcinogénesis (químicos, físicos y/o biológicos); en donde exista algún daño específicamente en la secuencia de exones de protooncogenes y de genes supresores de tumores, que son los encargados de regular el ciclo celular y la muerte celular programada (apoptosis) respectivamente [en un lenguaje menos académico la apoptosis es comparable a un suicidio, con el fin de preservar la integridad celular del tejido conservando en el mismo solo células sanas]. Cualquier otra mutación desencadenará en la transcripción de genes p53, p21 y p16 responsables, entre otros, de la apoptosis. De esta manera, es posible entonces establecer una relación entre envejecimiento y cáncer por las causas mencionadas, dado a que la mayor parte de los pacientes que padecen cáncer tienen edades avanzadas, aunque existen patologías cancerosas típicamente puerperiles, juveniles o del adulto jóven. En etapas tempranas, donde existe una bajo nivel de diferenciación de estas células, se observa que la frecuencia de replicación es ligeramente mayor a la esperada; pero, aún en estas condiciones, las células siguen cumpliendo con las funciones normales propias del tejido. Luego, en estadíos más avanzados, es posible detectar cambios en la bioquímica celular, donde aparecen enzimas y proteínas que no son propias del tipo celular, como nuevas proteínas canal (usualmente son las responsables de evacuar selectivamente altas concentraciones de quimioterápicos, y por ende de generar resistencia a los mismos), presencia de telomerasa, gradiente continuo (patológico) de segundos mensajeros intracelulares que participan en la transducción de señales, secuencias promotoras del ADN dañadas, etc.
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