Cáncer y Oncología

Noticias de Cáncer y Oncología


Nueva diana terapéutica para tratar el cáncer de ovario

August 17th, 2010 · Comments Off · 1

MADRID, 17 (EUROPA PRESS) - Investigadores del Centro Oncológico MD Anderson de Texas (Estados Unidos) han identificado una nueva proteína que jugaría un papel clave en la división celular y en la respuesta a la quimioterapia de las pacientes con un tipo específico de cáncer de ovario, según los resultados de un estudio publicado en la revista 'Cancer Cell'.

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El uso del fármaco Avastin ayuda a combatir el cáncer de ovario 

June 7th, 2010 · Comments Off · 1

CHICAGO (Reuters) - El uso prolongado del fármaco Avastin, del fabricante suizo Roche Holding, junto con quimioterapia, ayuda a que las mujeres con cáncer de ovario avanzado vivan más tiempo sin que el mal empeore, según los resultados de un nuevo estudio.

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El uso del fármaco Avastin ayuda a combatir el cáncer de ovario

June 7th, 2010 · Comments Off · 1

CHICAGO (Reuters) - El uso prolongado del fármaco Avastin, del fabricante suizo Roche Holding, junto con quimioterapia, ayuda a que las mujeres con cáncer de ovario avanzado vivan más tiempo sin que el mal empeore, según los resultados de un nuevo estudio.

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Una terapia biológica logra retrasar la progresión del cáncer de ovario más agresivo

June 6th, 2010 · Comments Off · 1

CHICAGO (EE.UU), 6 (Del enviado especial de EUROPA PRESS, Salvador Alcaide) - , el uso de una terapia biológica ya utilizada en otros tumores, como mama o colon, puede ayudar a retrasar la progresión de esta enfermedad.

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Una terapia biológica logra retrasar la progresión del cáncer de ovario más agresivo, según un estudio

June 6th, 2010 · Comments Off · 1

El 75 por ciento de estos tumores se detecta en fases tardías y, hasta el momento, la terapia más eficaz sólo incluía quimioterapia CHICAGO (EE.UU), 6 (Del enviado especial de EUROPA PRESS, Salvador Alcaide) - , el uso de una terapia biológica ya utilizada en otros tumores, como mama o colon, puede ayudar a retrasar la progresión de esta enfermedad.

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Zeltia avanza más de un 7% en Bolsa tras recibir la autorización de Canadá para comercializar ‘Yondelis’

May 20th, 2010 · Comments Off · 1

MADRID, 20 (EUROPA PRESS) - Las acciones de Zeltia se disparaban más de un 7% en Bolsa a medida sesión depués de que su filial PhamaMar recibiera el visto bueno de las autoridades regulatorias de Canadá para comercializar su fármaco 'Yondelis' en el país en combinación con 'Caelyx' para el tratamiento del cáncer de ovario.

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La leche y el cáncer

May 9th, 2010 · Comments Off · Alimentación y cáncer, la leche y el cáncer

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La historia de la profesora Jane Plant, geoquímica y jefa científica del British Geological Survey -una prestigiosa institución pública británica que se dedica a la investigación en materia de Geología-, puede constituir un significativo ejemplo para muchas mujeres ya que ha sobrevivido a 5 tumores mamarios y a las prácticas médicas convencionales para tratar su cáncer. Y lo ha hecho, según afirma ella misma, de una forma muy sencilla: eliminando todos los lácteos de su dieta.

Su historia es parecida a la de otras muchas mujeres. Sintió el mismo pánico cuando le diagnosticaron cáncer de mama y confiada en el buen saber y hacer de los oncólogos se sometió a una mastectomía y a la irradiación de sus ovarios porque le dijeron que así se provocaba la menopausia, se suprimía la producción de estrógenos y se podría curar el cáncer. Pero todo resultó falso. De hecho el cáncer se le reprodujo hasta 4 veces. «Sufrí la amputación de una mama, me sometieron a radioterapia y a una quimioterapia muy dolorosa. Me vieron los especialistas más eminentes de mi país pero en mi fuero interno estaba segura de que me estaba enfrentando a la muerte. Y estuve a punto de tirar la toalla», cuenta la profesora Plant en su libro Your life in your hands (Tu vida en tus manos) en el que relata su propia xperiencia y explica cómo llegó a la idea que ha salvado su vida.

«A raíz de un viaje de mi marido a China -cuenta en su obra- empecé a pensar en que mi enfermedad era virtualmente inexistente en dicho país. De hecho sólo una de cada 10,000 mujeres muere de cáncer de mama en China, mientras que sólo en el Reino Unido las cifras oficiales hablan de una de cada doce.

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Entonces mi marido -quien también es científico- y yo misma, empezamos a investigar sobre la forma de vida y alimentación de los orientales hasta que llegamos a la idea que me salvó la vida: las mujeres chinas no enfermaban de cáncer de mama ni los hombres desarrollaban tumores prostáticos porque son incapaces de tolerar la leche y, por tanto, no la toman. Es más, supimos que los chinos son incapaces de comprender la preocupación occidental por tomar leche de vaca. Ellos nunca la utilizan ¡y menos para amamantar a sus bebés!

Y si te paras a pensarlo no puede ser una simple casualidad que más del 70% de la población mundial haya sido incapaz de digerir la lactosa. Hoy lo que creo es que la naturaleza intenta avisamos a tiempo de que estamos comiendo un alimento equivocado».

Cuando Jane Plant se planteó todo esto se estaba tratando con quimioterapia su quinto tumor mamario. Y fue entonces cuando decidió suprimir por completo la ingesta de lácteos, incluidos todos los alimentos que contienen algo de leche: sopas, galletas, pasteles, margarinas, etc. ¿Y qué sucedió?. «En sólo unos días el tumor empezó a encogerse. Dos semanas después de mi segunda sesión de quimioterapia y una semana después de haber suprimido la leche y sus derivados, el tumor empezó a picarme. Luego se ablandó y comenzó a menguar. Unas seis emanas después había desaparecido.

De hecho mi oncólogo del Charing Cross Hospital de Londres no pudo reprimir exclamar un maravillado «¡No lo encuentro!» cuando examinó la zona donde había estado el bulto. Por lo visto no esperaba que alguien con un cáncer tan avanzado -ya había invadido mi sistema linfático- pudiera sobrevivir. Afortunadamente aquel oncólogo logró superar su escepticismo inicial y en la actualidad recomienda una dieta sin lácteos a sus pacientes. Convencida de que dejar de tomar lácteos era lo que le había salvado la vida, Jane Plant decidió plasmar sus conocimientos y su experiencia en el libro antes mencionado. Y de inmediato más de 60 mujeres aquejadas de cáncer de mama se pusieron en contacto con ella para pedirle consejo. Sus tumores también desaparecieron.

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«Aunque no fue fácil aceptar que una sustancia tan 'natural' como la leche pudiera tener tales repercusiones para la salud -explica Plant- ahora no me cabe duda de que la relación entre los productos lácteos y el cáncer de mama es similar a la que existe entre el tabaco y el cáncer de pulmón. Pero no sólo eso porque, por ejemplo, ya en 1989 el doctor Daniel Cramer -de la Universidad de Harvard- determinó que estos productos están implicados en la aparición
del cáncer de ovarios.

Y los datos sobre el cáncer de próstata conducen a conclusiones similares. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que el número de hombres que padecen este cáncer en China es de 0,5 por cada 10,000 mientras que en el Reino Unido la cifra es 70 veces mayor. La clave está pues, sin duda, en el consumo de lácteos«.

 Para la profesora Plant la leche de vaca es un gran alimento…¡pero sólo para los terneros! Y afirma convencida que la naturaleza no la ha destinado a ser consumida por ninguna otra especie. «De hecho estoy convencida -concluye- de que salvé mi vida por dejar de consumir leche de vaca. Sólo deseo que mi experiencia puede servir a más mujeres y hombres que, sin saberlo, pueden estar enfermos a causa de los lácteos que consumen».

En su libro, además de detalles de su propia experiencia e interesantes datos sobre sus investigaciones acerca de los efectos de la leche de vaca sobre nuestra salud, se recogen una serie de recomendaciones nutricionales que se resumen en alimentarse básicamente de leche de soja, té de hierbas, semillas de sésamo, tofú, nueces, mucha fruta y verduras frescas.

 

Fuente: http://www.dogguie.com/dejar-de-consumir-leche-cura-el-cncer/

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‘El cáncer de cuello de útero me sonó a chino’

March 20th, 2009 · No Comments · Cáncer de Cuello de útero

SEGUNDO TUMOR MÁS FRECUENTE EN LAS MUJERES

  • Es el segundo tumor más frecuente en las mujeres, pero el diagnóstico provoca sorpresa
  • La vacuna que ha causado reacciones a dos niñas en Valencia trata de prevenirlo

“Mi madre había tenido cáncer de ovario, pero eso del cuello del útero me sonó a chino”. Pilar es una de las alrededor de 4.000 españolas que cada año reciben un diagnóstico de cáncer cervical, el segundo más frecuente en las mujeres después del de mama. Mientras los expertos siguen tratando de averiguar qué les pasa a las dos niñas de Valencia que recibieron la vacuna diseñada para prevenir esta enfermedad, elmundo.es ha charlado con quienes no han llegado a tiempo para contar con esta polémica protección.Pilar tiene una hija de 20 años y, a pesar de todo por lo que ha pasado ella misma, reconoce que el caso de Valencia le preocupa, y que prefiere esperar a que todo se aclare antes de que la chica reciba los tres pinchazos establecidos para prevenir la infección por el papilomavirus. El mismo agente de transmisión sexual que ocasionó su cáncer hace cinco años y que en la mayoría de los casos, el propio sistema inmune es capaz de controlar por sí solo.

“Me habían hecho de todo para conocer el origen de mis fortísimos dolores de espalda, pensaban que era algo de columna, o cólicos en el riñón”, relata esta mujer de 50 años. Nadie sospechó que había una causa ginecológica, hasta que un urólogo se topó con ‘algo’ que le obstruía el paso hasta los riñones.

Ese ‘algo’ era un tumor en el cuello del útero (el pequeño cono que separa la vagina del útero), medía casi 8 centímetros y en el momento del diagnóstico se encontraba ya muy avanzado, en la llamada fase IV-a. Por eso, el tratamiento de Pilar obligó a descartar la cirugía y centrarse en otros tres elementos: la radioterapia, la quimioterapia y la braquiterapia (una especie de ‘radio’ interna que deposita la radiación directamente en el interior del útero, en las proximidades del tumor).

La citología permite detectar las lesiones precancerosas en la mayoría de casos


Su caso es minoritario en los países desarrollados, donde los programas de citología permiten detectar la mayoría de los tumores en estadios iniciales. Y como explica el doctor Antonio González, oncólogo del centro MD Anderson de Madrid, esa diferencia repercute no sólo en el tipo de tratamiento, sino en el pronóstico de la enfermedad.

“La cirugía se reserva sólo para lesiones muy, muy precoces, en tumores de menos de 4 centímetros que no han invadido ningún tejido cercano”. En cuanto a los porcentajes, la supervivencia varía desde más del 90% para los estadios iniciales hasta menos del 20% para los casos más avanzados, con invasión de la vejiga o el recto o bien metástasis a distancia, en otras zonas alejadas del organismo.

Optimismo y efectos colaterales

Por si enterarse de que tenía el segundo cáncer más frecuente entre las mujeres no fuese suficiente, Pilar andaba lidiando con una depresión causada por su reciente separación. A su cargo, una hija de 15 años y un chico de 10. “A pesar de todo, el cáncer me sirvió para salir del bache”.

Con un optimismo que contagia, Pilar habla del cáncer “en segunda persona”, de que “hay que tirar ‘palante’”, de que “la sala de espera de la quimio era un cachondeo por el buen ambiente con las otras mujeres”, de que “no ha sido muy malo de llevar”, de que “aparte de tener cáncer también tienes más cosas”, de que sin la familia y los amigos no lo hubiese conseguido…

La enfermedad suele diagnosticarse como media alrededor de los 48 años en España; aunque un 47% de los casos se identifican en menores de 35 años. Según las estadísticas más recientes, el 95% de los 500.000 nuevos casos anuales se da en países en desarrollo. Sin embargo, como recuerda el doctor Andrés Poveda, del Instituto Valenciano de Oncología, “no hay que olvidar que incluso en España la cobertura de la citología no es universal, y sólo llega al 60%-70% de las mujeres”.

A pesar de sus imperfecciones, esta prueba (también llamada test de Papanicolau) ha permitido reducir alrededor del 75% el número de casos en los últimos 50 años sólo en EEUU; pero también la mortalidad que provoca. En los últimos años, además, la introducción de la nueva (y polémica) vacuna para prevenir la infección por el papilomavirus, añade un nuevo aliado en la prevención de este cáncer. “Muchos se han empeñado en un debate baldío para desacreditar esta vacuna”, señala Poveda, “porque creen erróneamente que su uso va a promover la promiscuidad”.

Optimismo

El primer efecto que notó Pilar gracias al tratamiento fue la desaparición de los dolores de espalda, aunque ‘de propina’, el cáncer y las terapias le han debilitado la fuerza en las manos, le han retirado la menstruación, y le han cambiado algo el aspecto de los genitales (“la cara interna de los muslos se puso algo más tostada durante la radioterapia”).

Pilar sigue yendo a sus revisiones cada seis u ocho meses (“yo sé que tengo cáncer, pero esto tiene la importancia que tiene”), tragándose como puede el miedo a la silla ginecológica (otro ‘efecto secundario’), pero disfrutando mucho más de la vida que antes. “Voy al gimnasio, a andar, al teatro, al cine… Ya no me quedo en casa en chándal como antes”, bromea.

“Aunque yo me tome esto ahora como un trago fácil, no lo es; y también hay momentos malos. Pero si no lo tomas con humor y positividad no lo consigues”, apunta. Con tanto humor, que Pilar decidió ‘bautizar’ a su tumor, igual que el protagonista de la novela ‘La sonrisa etrusca’, de José Luis Sampedro. El de Pilar se llamaba Jerónimo, “como el indio”.

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Dos proteínas indican el pronóstico de las pacientes con cáncer de ovario

January 2nd, 2009 · No Comments · Cáncer de Ovario

RELACIONADAS CON EL SILECIAMIENTO DE GENES

  • Las mujeres con niveles altos de estas proteían vivieron una media de ocho años más

Dicer y Drosha son dos enzimas que participan en un importante proceso celular: la regulación de la expresión génica. Una investigación realizada por médicos del Centro MD Anderson en Houston (Texas) revela que la esperanza de vida de las mujeres con un cáncer de ovario está directamente relacionada con los niveles de estas proteínas. Un descubrimiento “importante”, según uno de sus autores, para el futuro de estas pacientes.

A grandes rasgos, podemos hablar de dos niveles en lo que al funcionamiento celular se refiere. Uno engloba los procesos habituales y otro, del que se ha empezado a saber más en los últimos siete u ocho años, se refiere a los mecanismos de regulación de los primeros, “que son importantes para patología de las mujeres con cáncer de ovario, para su pronóstico y, eventualmente, para su tratamiento”, ha explicado a elmundo.es Gabriel López-Berestein, coautor del trabajo e investigador del Centro MD Anderson.

La maquinaria para silenciar genes forma parte de este grupo. Dicer y Drosha, enzimas que pertenecen a la familia de las ARNasas, trabajan en el procesamiento de dos moléculas que llevan las órdenes sobre qué genes deben expresarse, siARN y miARN. Sus formas inactivas parten del núcleo hacia el citoplasma (donde ejercen su función) y para pasar a su versión activa necesitan de la actividad de Dicer y Drosha.

“Cuando esta maquinaria se altera, el pronóstico del paciente empeora”, explica Anil Sood, investigador principal de este estudio, publicado en ‘The New England Journal of Medicine‘.

Más supervivencia si estas enzimas funcionan

Al analizar 111 muestras de cáncer de ovario, descubrieron que los niveles de Dicer y Drosha estaban disminuidos en muchas de ellas. Concretamente, “entre un 37% y un 63% de las pacientes tenían una cantidad inferior de estas enzimas”, explica López-Berestein. Es decir, que su capacidad para regular la expresión génica estaba alterada debido a este déficit.

Su importancia quedó patente cuando examinaron la supervivencia media de las pacientes y su relación con los niveles de estas enzimas. Aquellas con las mayores cantidades vivieron una media de 11 años mientras que las que menos Dicer y Drosha tenían sólo sobrevivieron 2,86 años.

Estos resultados se comprobaron después en otro grupo de 132 muestras de cáncer de ovario y, lo que fue más sorprendente, en 91 pacientes con cáncer de pulmón y en 129 con carcinoma de mama. En todos los casos, la mayor supervivencia estaba relacionada con niveles altos de Dicer, aunque no de Drosha.

Posible mecanismo de defensa

“Las células están en continua lucha contra el tumor”, apunta López-Berestein. “Tal vez, las células dejen de fabricar Dicer y Drosha como mecanismo de defensa, para que los mensajes que envía el tumor no sean procesados”, añade. Pero la realidad es que de momento desconocemos por qué los niveles de estas enzimas descienden en algunos pacientes y cómo ese descenso afecta a su supervivencia.

A pesar de la incertidumbre, este investigador -licenciado en la Universidad de Navarra- se muestra optimista y destaca la repercusión que este hallazgo puede tener en el tratamiento de éste y otros tumores. “Ahora sabemos que si vamos a utilizar un antitumoral que actúe a través de este proceso [que requiere a Dicer y Drosha] debemos saber antes si el paciente tiene estas enzimas”.

Otra alternativa terapéutica, en la que ya han empezado a trabajar López-Berestein y Sood, es “fabricar fragmentos de ARN altamente específicos [que no precisan de estas moléculas]“.

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El cáncer de ovario no es una sola enfermedad

December 4th, 2008 · No Comments · Cáncer

CUATRO SUBTIPOS CON DIFERENCIAS MOLECULARES

Aunque los oncólogos ya lo sospechaban, un análisis de biomarcadores moleculares acaba de demostrar que no existe un sólo tipo de cáncer de ovario, sino que cada variedad de este tumor tiene un perfil de proteínas distintas que responden de manera diferente a cada tratamiento.

Hasta ahora, el cáncer de ovario se divide entre seroso, de células claras, endometroide y carcinoma mucinoso. Y aunque se sabía que cada uno de estos subtipos se asocia con una evolución y pronóstico de la enfermedad diferentes, aún no se habían desentrañado las piezas moleculares, los distintos genes y proteínas que están activos en cada uno de ellos. De hecho, en la actualidad se tratan los cuatro por igual, a base de una combinación de platinos y taxanos.

Un equipo de investigadores de la Universidad de British Columbia y del Hospital General de Vancouver, ambos en Canadá, acaba de publicar sus conclusiones en las páginas de la revista ‘PLoS Medicine’.

Para ello, encabezado por David Huntsman, analizaron 21 proteínas en 500 muestras de tejido ovárico canceroso obtenidas de un gran banco de muestras canadiense correspondientes a pacientes tratadas entre 1984 y 2000. Se trataba de algunos marcadores, como el ya conocido Ca125, que hasta ahora habían mostrado su implicación en este cáncer ginecológico, bien como predictores de su evolución, o incluso como diana a atacar con diferentes fármacos.

Los investigadores relacionaron la expresión de cada una de estas proteínas con los datos de supervivencia de los pacientes después del tratamiento estándar (aunque algunas de ellas habían recibido radioterapia, algo que no se aplica ya hoy en día). Para su sorpresa, descubrieron que el patrón genético estaba más ligado al subtipo de tumor que al estadio. Es decir, 20 de las 21 proteínas se expresaban de manera diferente en los cuatro subtipos, pero permanecían constantes en cada uno de ellos independientemente de que la mujer tuviese un cáncer inicial o más avanzado.

Resultados preliminares

Una de las proteínas, WT1, por ejemplo, se relacionó con un buen pronóstico en el caso de los carcinomas serosos, pero era desfavorable al analizar todos los subtipos conjuntamente. Mientras que Ki-67, que sí parecía ofrecer alguna información pronóstica en las 500 muestras, no sirvió cuando se evaluaron las cuatro variedades por separado.

Huntsman considera que su trabajo es una evidencia más de que el cáncer de ovario encierra en realidad varias enfermedades diferentes bajo el mismo epígrafe, una observación que debería tener sus consecuencias en la elección del mejor tratamiento para cada mujer. Aunque como apunta el doctor Josep María del Campo, vicepresidente del Grupo Español de Cáncer de Ovario (GEICO), sus resultados son estadísticamente más flojos de lo que cabría esperar. De hecho, como admiten los propios autores, aún deberán ser confirmados por otros estudios con mayor número de muestras.

“Todos somos conscientes de que el cáncer de ovario es, en realidad, un grupo entidades diferentes”, explica del Campo, especialista del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona. “Pero de momento, los mejores factores pronósticos no son moleculares, sino que están ligados al estadio del cáncer, a la calidad de la cirugía y a que la mujer reciba un tratamiento óptimo”.

Mientras el cáncer de ovario está aún confinado en el órgano reproductor, las posibilidades de sobrevivir más de cinco años después del diagnóstico ascienden casi al 70%-80%. Sin embargo, este porcentaje va empeorando a medida que la enfermedad se diagnostica más tarde (algo que no es infrecuente debido a que no siempre da síntomas de alerta). De hecho, sólo una quinta parte de las mujeres con cáncer de ovario es diagnosticada en el estadio más inicial (denominado fase I). En el peor de los escenarios, una lesión en fase IV que se trate con cirugía y quimioterapia, sólo el 15% supera los cinco años de supervivencia.

El carcinoma seroso es el más frecuente de los cuatro subtipos, como explica el especialista español, aunque al mismo tiempo es el que mejor responde al tratamiento actual a base de dos quimioterapias (platinos y taxano). “Tratamos los cuatro subtipos de la misma manera porque no disponemos de tantas alternativas terapéuticas”, reconoce, “aunque poco a poco van saliendo combinaciones efectivas”.

Fuente:El Mundo

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