Cáncer y Oncología

Noticias de Cáncer y Oncología


El proyecto NanoFarma genera 90 patentes y 6 moléculas en fase clínica españolas tras 4 años de investigación

May 11th, 2010 · Comments Off · Cáncer

Más de 33 millones de euros de financiación darán como fruto nuevos fármacos contra el cáncer, la trombosis, la diabetes, el Alzheimer y el glaucoma MADRID, 11 (EUROPA PRESS) - Más de 33 millones de euros de financiación darán como fruto nuevos fármacos contra el cáncer, la trombosis, la diabetes, el Alzheimer y el glaucoma

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Colesterol y triglicéridos

April 11th, 2010 · Comments Off · Curiosidades, Grasas, HDL, LDL, aceite oliva, bajar colesterol, bajar trigliceridos, colesterol, demedicina, dieta, enfermedades, fibra, hidratos carbono, noticias, omega 3, presión arterial, trigliceridos

El colesterol y los triglicéridos que son, como prevenirlos, ¿porque tomar fibra te ayuda  reducir colesterol?

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de mortalidad en la sociedad industrializada. La alimentación y los hábitos de vida saludable son importantes para prevenir la aparición de colesterol y triglicéridos. En Demedicina hablamos del colesterol y los triglicéridos.

colesterol

El colesterol y  los triglicéridos son las moléculas que se analizan en los análisis de sangre para conocer los niveles de grasa en sangre. Estos niveles son importantes para prevenir estas enfermedades cardiovasculares.

  • El colesterol es un tipo de grasa que esta en nuestros tejidos corporales y en el plasma de la sangre. Se concentra en el hígado, la médula espinal, el páncreas y el cerebro.
  • Los triglicéridos son moléculas de ácidos grasos, son la forma más común de almacenamiento de grasa del organismo. Cuando hay un exceso de grasa en el organismo, el cuerpo tiende a acumularlo para futuros usos (es así que se engorda), esta grasa tiende  a acumularse en forma de moléculas llamadas triglicéridos.

¿Qué puede indicar una tasa alta de triglicéridos?:

Puede indicar que hay probablemente un consumo alto de hidratos de carbono refinados (azúcares) o que se abusa de los hidratos de carbono (pan, pasta, cereales). Los carbohidratos que no usamos se trasforman en grasa y esta grasa son los triglicéridos. Para reducir triglicéridos no solo se ha de bajar el contenido graso de los alimentos, sino que se ha de tomar menos hidratos de carbono. Mas verduras, hortalizas, pescados, carnes blancas y menos pasta, dulces, arroz, pan.

trigliceridos

El Colesterol

La palabra tiene tan mala prensa que se olvidan sus funciones importantes para el cuerpo humano. Es la materia prima para sintetizar una variedad de hormonas sexuales, también nos sirve para sintetizar la vitamina D. Para la producción de bilis y para la mayor flexibilidad membranas celulares. En la dieta el problema es la cantidad y la calidad, es importante la calidad de las grasas ingeridas así como la cantidad.

Clases colesterol:colesterol-bueno-y-malo1

  • LDL (low density lipoprein) o colesterol malo:  Las LDL trasportan el colesterol a las células, es decir, facilitan la incorporación del colesterol al sistema.
  • HDL (high density lopoprtein) o colesterol bueno: Las HDL trasportan el colesterol al hígado, donde pasan a formar parte de las sales biliares. La bilis luego pasa al intestino, donde cumple la función de emulsionar las grasas. Parte del colesterol se vincula con la fibra alimentaria y se elimina con las heces.  Las moleculas HDL son llamadas colesterol bueno porque ayudan a eliminar colesterol del sistema, para ello es importante la dieta contenga suficiente fibra alimenticia (verduras, cereales integrales, legumbres) que lo arrastren. Si tomamos poca fibra es más fácil ese colesterol no arrastrado vuelva a ser reabsorbido por  la mucosa intestinal

Prevenir y mejorar los niveles de colesterol (siempre que no se padezca colesterol vía hereditario en cuyo caso el médico prescribirá además de dieta una medicación adecuada).

 

dieta mediterranea colesterol

Generan más colesterol

  • Las grasas saturadas y animales (excepto pescados, aunque carnes blancas como pollo y pavo se pueden tomar de forma moderada). Hay que recordar que al hidrogenar un aceite(solidificarlo)se le satura.
  • Los Hidratos de Carbono rápidos (azúcar, cereales refinados…). Esto incluye todo tipo de derivados, como pastelería y bollería.

Regulan el colesterol:

  • Aceite de oliva reduce el LDL y aumenta las HDL.
  • Aceites de semillas (omega 6) y Aceites de pescado (omega 3) reducen el LDL y las HDL

Protegen el colesterol de la oxidación:

  • Una dieta con un alto contenido en antioxidantes, presentes en los vegetales frescos, en el té verde, en el miso, pescados azules ricos en omega 3, el aguacate, frutas como la manzana, cereales integrales, legumbres, una copita de vino tinto a diario. Y en general la dieta Mediterránea tiene beneficios para el colesterol.

En Demedicina tu opinión es importante, si tienes ideas o sugerencias deja tu comentario. Gracias por leer Demedicina.

 

Fuente|Isabel Fdez. del Castillo

Fotos|taringa.net, laboratoriomesa6.blogspot.com, tecno-noticias.com.ar/,


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Los virus del cáncer se ‘burlan’ de las defensas del sistema inmune

February 10th, 2009 · No Comments · Cáncer

MODIFICACIONES EPIGENÉTICAS

Se calcula que en el 15% de los casos de cáncer el ‘culpable’ es un virus. Sin embargo, sigue sin saberse con certeza porqué en algunos casos la infección por estos patógenos deriva en un tumor y en otros no. Un estudio español sugiere que los virus son capaces de adaptar su genoma para ‘camuflarse’ del sistema inmune y pasar desapercibidos ante las defensas del organismo.

Según explica el equipo liderado por Manel Esteller en las páginas de la revista ‘Genome Research’, el material genético de los tres principales virus oncogénicos (el papiloma humano, el virus de la hepatitis B y el Epstein-Barr) va sufriendo importantes modificaciones durante la progresión del cáncer, aunque su genoma permanece inalterable.

Para comprobarlo, compararon muestras víricas obtenidas de individuos en diferentes circunstancias: portadores asintomáticos del virus, con infección activa y pacientes con un tumor causado por una infección crónica. Sus observaciones han demostrado que los virus son capaces de ir acumulando modificaciones químicas en su genoma (denominadas metilaciones) a medida que la situación era más grave.

Es decir, aunque el genoma del virus era idéntico en todo el proceso de la infección, “su epigenoma sí iba cambiando hasta ir acumulando mayor cantidad de alteraciones”. Dichos cambios consisten en modificaciones químicas del ADN que no alteran la estructura básica de los genes, es decir, nuevos grupos metilos (moléculas químicas) capaces de ‘encender’ o ‘apagar’ la expresión de ciertos genes.

Doble mecanismo de metilación

Como explica el investigador del Instituto Catalán de Oncología a elmundo.es, la acumulación de metilaciones en el ADN de los virus se produce por dos mecanismos diferentes. “Por un lado, el organismo humano se defiende de los virus provocando alteraciones en el virus, para impedir que éste exprese algunas de sus proteínas oncogénicas”, señala. Pero al mismo tiempo, los propios virus son capaces de ‘camuflarse’ del sistema inmune induciendo metilaciones en su propio genoma para pasar despercibido a las defensas del organismo.

“Los virus parecen ’secuestrar’ la maquinaria de metilación de su huésped”, señala Esteller, “es decir, algunas de sus proteínas oncogénicas son capaces de inducir metilaciones anómalas en el genoma de la célula tumoral para lograr, por ejemplo, silenciar un gen que debería actuar como supresor tumoral”.

“En realidad nos hubiese gustado poder desvelar el epigenoma completo del ser humano, el mapa completo de alteraciones químicas. Pero nos dimos cuenta de que se trata de un esfuerzo colosal para un solo laboratorio”, explica Esteller a elmundo.es. “Así que nos decidimos por desvelar epigenomas más pequeños, más factibles, pero que tuviesen aplicaciones clínicas, como el de estos virus de doble cadena de ADN”.

Los tres protagonistas de la infección están claramente vinculados a la aparición de algunos tipos de cáncer. El papilomavirus humano, por ejemplo, se transmite por vía sexual y en el pequeño porcentaje de los casos en los que la infección no remite por sí sola, puede llegar a causar cáncer en el cuello del útero de las mujeres. El virus de la hepatitis B, por su parte, está relacionado con infecciones crónicas en el hígado que a la postre pueden desembocar en un tumor hepático. Finalmente, el Epstein-Barr se ha relacionado con el llamado linfoma de Burkitt (un raro cáncer del sistema linfático, especialmente frecuente en África) y otras enfermedades linfoproliferativas.

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¿Por qué la radioterapia no mata a las células madre del cáncer?

February 10th, 2009 · No Comments · Cáncer

NUEVO DESCUBRIMIENTO

  • Estas progenitoras del tumor se protegen de las radiaciones con antioxidantes

Las células madre del cáncer se han convertido en uno de los grandes enigmas de la oncología moderna. Poco a poco, los investigadores van conociendo un poco mejor a esta pequeña población de células maestras que forman parte del tumor y facilitan su supervivencia. La última clave que ayudará a acabar con ellas algún día se puede leer esta semana en las páginas de la revista ‘Nature’, donde un grupo de investigadores ha desentrañado porqué parecen ser más resistentes a los tratamientos.

Ésa era hasta ahora una de las trabas que más intrigaba a la comunidad científica. Entre lo que ya se sabía: que sólo una pequeña porción de todas las que componen un tumor pueden considerarse células madre, que trasplantadas a otro organismo son capaces de reproducir el cáncer en poco tiempo, y que responden muy mal a la quimioterapia y la radioterapia. Es decir, que a pesar de eliminar la mayor parte del cáncer, si algunas de ellas quedan indemnes, ellas solas son capaces de hacer reaparecer la enfermedad transcurrido cierto tiempo.

Maximilian Diehn y su equipo, de la Universidad de Stanford (en EEUU), han descubierto que la clave está en un mecanismo pensado para proteger a las células madre sanas que sirven para regenerar los tejidos a lo largo de la vida de los daños que puedan sufrir en su ADN; pero que en el caso de las células madre tumorales, frena los daños que deberían causarles la radioterapia o la quimioterapia.

Los investigadores fijaron su atención en las especies reactivas de oxígeno, unas pequeñas moléculas en constante movimiento que van dañando a las células mediante un proceso de oxidación. Aunque estas sustancias se producen dentro del proceso de división celular normal, también actúan como mediadoras para facilitar la acción de la radioterapia y la quimioterapia.

Evitar la oxidación

Lo que estos científicos han descubierto es que las células madre (tanto sanas como cancerosas) son capaces de producir una cantidad significativa de proteínas antioxidantes que les protegen del estrés oxidativo. Hasta ahora ya se sabía que esto era así en algunos cánceres de la sangre, pero sus experimentos han permitido demostrarlo también en células madre procedentes de tumores de mama.

Las células madre tumorales, explican, son capaces de producir más antioxidantes que “capturan y desarman” a las especies reactivas de oxígeno. O dicho de otra manera, su ADN permanece protegido frente a los daños oxidativos que deberían causarle las radiaciones y los fármacos quimioterápicos. En las células madre normales, esta misma lógica permite al organismo proteger a estas encargadas de ir regenerando los tejidos.

Lo que es más esperanzador es que los científicos lograron bloquear este mecanismo y hacer que las células madre tumorales fuesen más vulnerables a los tratamientos. “Si irradias un tumor pero te dejas algunas de estas células, la enfermedad puede reaparecer”, señala Robert Cho, otro de los autores.

“Teniendo en cuenta que se trata de las células responsables del mantenimiento y crecimiento tumoral, es vital entender estos mecanismos de resistencia a las terapias”, apunta Diehn por su parte. “En el fondo lo que pretendemos es mejorar la evolución de los pacientes mediante terapéuticas que las ataquen directamente”.

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Dos proteínas indican el pronóstico de las pacientes con cáncer de ovario

January 2nd, 2009 · No Comments · Cáncer de Ovario

RELACIONADAS CON EL SILECIAMIENTO DE GENES

  • Las mujeres con niveles altos de estas proteían vivieron una media de ocho años más

Dicer y Drosha son dos enzimas que participan en un importante proceso celular: la regulación de la expresión génica. Una investigación realizada por médicos del Centro MD Anderson en Houston (Texas) revela que la esperanza de vida de las mujeres con un cáncer de ovario está directamente relacionada con los niveles de estas proteínas. Un descubrimiento “importante”, según uno de sus autores, para el futuro de estas pacientes.

A grandes rasgos, podemos hablar de dos niveles en lo que al funcionamiento celular se refiere. Uno engloba los procesos habituales y otro, del que se ha empezado a saber más en los últimos siete u ocho años, se refiere a los mecanismos de regulación de los primeros, “que son importantes para patología de las mujeres con cáncer de ovario, para su pronóstico y, eventualmente, para su tratamiento”, ha explicado a elmundo.es Gabriel López-Berestein, coautor del trabajo e investigador del Centro MD Anderson.

La maquinaria para silenciar genes forma parte de este grupo. Dicer y Drosha, enzimas que pertenecen a la familia de las ARNasas, trabajan en el procesamiento de dos moléculas que llevan las órdenes sobre qué genes deben expresarse, siARN y miARN. Sus formas inactivas parten del núcleo hacia el citoplasma (donde ejercen su función) y para pasar a su versión activa necesitan de la actividad de Dicer y Drosha.

“Cuando esta maquinaria se altera, el pronóstico del paciente empeora”, explica Anil Sood, investigador principal de este estudio, publicado en ‘The New England Journal of Medicine‘.

Más supervivencia si estas enzimas funcionan

Al analizar 111 muestras de cáncer de ovario, descubrieron que los niveles de Dicer y Drosha estaban disminuidos en muchas de ellas. Concretamente, “entre un 37% y un 63% de las pacientes tenían una cantidad inferior de estas enzimas”, explica López-Berestein. Es decir, que su capacidad para regular la expresión génica estaba alterada debido a este déficit.

Su importancia quedó patente cuando examinaron la supervivencia media de las pacientes y su relación con los niveles de estas enzimas. Aquellas con las mayores cantidades vivieron una media de 11 años mientras que las que menos Dicer y Drosha tenían sólo sobrevivieron 2,86 años.

Estos resultados se comprobaron después en otro grupo de 132 muestras de cáncer de ovario y, lo que fue más sorprendente, en 91 pacientes con cáncer de pulmón y en 129 con carcinoma de mama. En todos los casos, la mayor supervivencia estaba relacionada con niveles altos de Dicer, aunque no de Drosha.

Posible mecanismo de defensa

“Las células están en continua lucha contra el tumor”, apunta López-Berestein. “Tal vez, las células dejen de fabricar Dicer y Drosha como mecanismo de defensa, para que los mensajes que envía el tumor no sean procesados”, añade. Pero la realidad es que de momento desconocemos por qué los niveles de estas enzimas descienden en algunos pacientes y cómo ese descenso afecta a su supervivencia.

A pesar de la incertidumbre, este investigador -licenciado en la Universidad de Navarra- se muestra optimista y destaca la repercusión que este hallazgo puede tener en el tratamiento de éste y otros tumores. “Ahora sabemos que si vamos a utilizar un antitumoral que actúe a través de este proceso [que requiere a Dicer y Drosha] debemos saber antes si el paciente tiene estas enzimas”.

Otra alternativa terapéutica, en la que ya han empezado a trabajar López-Berestein y Sood, es “fabricar fragmentos de ARN altamente específicos [que no precisan de estas moléculas]“.

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El ’séptimo jinete’ del cáncer

January 2nd, 2009 · No Comments · Cáncer

  • Una investigación, realizada en ratones, muestra la importancia del entorno celular
  • Una proteína parece iniciar el proceso inflamatorio que fomenta las metástasis

¿Por qué en algunas personas el tumor se disemina por diferentes partes del cuerpo y en otras afecta sólo a un órgano? Conocer la respuesta a esta pregunta podría ir de la mano de terapias capaces de evitar muchas muertes en pacientes oncológicos. Investigadores de la Universidad de California (EEUU) y de Taiwán han encontrado una pista, un factor clave en ciertos procesos inflamatorios relacionados con la metástasis. Se trata de la séptima pieza de un rompecabezas llamado cáncer.Existen miles de grupos científicos que cada día se dedican a rebuscar dentro de la célula para comprender las causas que alteran su mecanismo interno y dan lugar a la formación de un cáncer. De hecho, en la literatura médica existe un artículo que se publicó en el año 2000 en la revista ‘Cell‘, que se trataba de una revisión realizada por los investigadores Douglas Hanahan y Robert Weinberg y que marcó un antes y un después en la comprensión del cáncer. En dicho artículo se hacía referencia a los seis procesos moleculares que convierten una célula normal en cancerosa y que consisten en: poseer un potencial de replicación sin límites; ser insensible a los inhibidores del crecimiento; evadir el mecanismo de muerte programada; desarrollar vasos sanguíneos e invadir tejidos y por tanto formar metástasis.

El estudio que hoy publica ‘Nature’ parece haber descubierto el séptimo ‘jinete’ de ese ‘Apocalipsis’. Y lo ha encontrado más allá de los límites de la célula, en el microentorno que la rodea, donde se ha observado la vía por la que se pone en marcha un mecanismo inflamatorio crucial en la formación de metástasis.

“Este trabajo es un paso significativo e inesperado para definir las vías moleculares [del cáncer], y sorprendentemente, relaciona la inflamación con la capacidad para generar metástasis durante la progresión del tumor”, señala a elmundo.es Alberto Mantovani, investigador en el Istituto Clinico Humanitas y de la Universidad de Milán (Italia) y autor de un comentario que también publica ‘Nature’.

La relación entre inflamación y cáncer no es algo nuevo. Varias patologías, como la enfermedad inflamatoria intestinal, se han asociado con un mayor riesgo de cáncer. También se sabe que la activación de algunos oncogenes da lugar a la producción de moléculas que fomentan ese proceso. Sin embargo, no se conoce bien la vía que conecta la inflamación con el cáncer y las metástasis.

Una proteína que activa el proceso inflamatorio

Los investigadores de este trabajo estudiaron en ratones transgénicos que sufrían diferentes tipos de cáncer. Analizaron el entorno extracelular, del que fueron tomando y desechando moléculas hasta dar con una proteína, denominada versican, que da el ‘pistoletazo de salida’ al proceso inflamatorio en el carcinoma pulmonar de Lewis.

Esta proteína, que se encuentra hiperactivada en los tumores humanos, actúa acoplándose a dos receptores de los macrófagos (células del sistema inmunitario) y es esa unión la que pone en marcha la producción de interleuquina 6 y del factor de necrosis tumoral alfa (TNF-?), sustancias que intervienen en la inflamación.

Para ver hasta qué punto versican era importante en la evolución del cáncer, los investigadores silenciaron esta proteína en algunos ratones y comprobaron que se redujo el tamaño de su tumor y las metástasis en el pulmón, hígado y glándulas adrenales.

“Sugerimos que versican, su interacción con TLR2 [uno de los receptores de los macrófagos] y la producción de TNF-?, ofrece puntos potenciales para la intervención contra las metástasis”, sentencian los autores del trabajo.

Para Alberto Mantovani, el punto clave está en el microentorno que rodea a la célula. “Hasta hace poco, los científicos estaban centrados en la célula cancerígena. Ahora nos damos cuenta de que el microentorno que rodea al tumor es importante y estamos diseñando estrategias con ese objetivo. Este enfoque está en su infancia pero es una gran promesa como complemento a las estrategias terapéuticas convencionales centradas únicamente en la célula tumoral”, explica.

Este experto considera que aunque lo observado en este estudio puede variar ligeramente de un tumor a otro, “en términos generales, los resultados podrán aplicarse a otros tipos de cáncer”. No obstante, señala que “será esencial valorar el significado de versican y otras proteínas del medio extracelular en modelos que reflejen la diversidad del cáncer humano, para que a este trabajo innovador puedan seguirle estrategias terapéuticas”, concluye Mantovani.

Fuente: El Mundo

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Terapia biológica contra el cáncer

November 29th, 2008 · No Comments · Cáncer

En los últimos quince años se ha avanzado más en el conocimiento del cáncer que en toda la historia de la medicina y «en la próxima década se avanzará aún más, lo que se traducirá en nuevos tratamientos», según destacó ayer Vicente Guillem, jefe del servicio de oncología médica del Instituto Valenciano de Oncología (IVO), quien junto con otros 200 oncólogos participa del primer Oncoforum. Este encuentro, que se inauguró ayer en Valencia, servirá para actualizar los conocimientos de esta enfermedad que evolucionan a tal velocidad que «lo que sabemos hoy se queda obsoleto mañana», según el experto.
En este sentido, Guillem auguró que en los próximos años no se asistirá a un avance espectacular, sino a pequeños pasos que juntos permitirán ir aumentando la supervivencia. «Cada año diagnosticamos en España 200.000 nuevos casos de cáncer, de los que 90.000 mueren de esta enfermedad y aumentar la supervivencia un cinco o un diez por ciento significa salvar 7.000 o diez mil vidas cada año, lo que supone un paso tremendamente importante».
Asimismo, Guillem destacó que actualmente hay en ensayo unas doscientas moléculas, algunas de las cuales podrían empezarse a aplicar antes de tres años e incidió en que el índice de supervivencia en España está dos puntos por encima de la media europea.
Abordajes diferentes
En esta misma línea Emilio Alba, vicepresidente de la Sociedad Española de Oncología Médica, destacó la revolución que está viviendo el tratamiento contra el cáncer. «Avanzamos paso a paso, pero el cáncer es una palabra, pero no es una enfermedad, sino muchas y cada tipo de tumor necesita un abordaje diferente». Al respecto incidió en que hace años se hablaba de cáncer en general, ahora solo en cáncer de mama se han diferenciado cuatro subtipos diferentes que tienen «diferente origen, diferente evolución y a los que se les aplica diferente tratamiento».
Lo que si parece cierto es que en los últimos años la investigación está consiguiendo modificar la práctica clínica diaria de los tumores más frecuentes, como es el de mama, colorrectal y pulmón, y de otros menos comunes pero con altas tasas de mortalidad como el de páncreas o el renal. Las terapias biológicas actúan sobre el tumor de una forma diferente a la quimioterapia y en algunos casos se están consiguiendo resultados sorprendentes. Se trata de moléculas que actúan de forma selectiva, es decir «gracias a la biología molecular se han identificado nuevas dianas terapéuticas: genes, enzimas o proteínas relacionadas en la formación y desarrollo del cáncer sobre las que es posible actuar con fármacos de acción selectiva.
«Matar de hambre al tumor»
En cuanto al futuro, el doctor Alba destacó las terapias basadas en la inhibición de la angiogenesis, es decir la desarrollo de fármacos para bloquear las vías de señalización celular que bloquean los vasos sanguíneos que permiten al tumor seguir creciendo. «Es como si matamos de hambre al tumor y es una línea de investigación que podría beneficiar a todos los tipos de cáncer».
Fuente: ABC

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Un análisis de sangre podría ayudar a diagnosticar un agresivo tumor cerebral

November 17th, 2008 · No Comments · Cáncer

SUSTANCIAS QUE LIBERAN LAS CÉLULAS MALIGNAS

Como si fuesen exploradores que se lanzan a reconocer el terreno de ‘avanzadilla’, los tumores liberan pequeñas membranas capaces de alterar el tejido que los rodea para facilitar la propagación del cáncer. Estas microvesículas (denominadas exosomas) se liberan al torrente sanguíneo, donde podrían llegar a ser identificadas y detectadas mediante un análisis de sangre. Un trabajo publicado en ‘Nature Cell Biology’ demuestra que es posible localizar estas células en la sangre para diagnosticar a tiempo un agresivo cáncer del cerebro, el glioblastoma.

Este hallazgo, que aún debe ser validado en otros estudios, y está más cerca de momento de los avances en ciencia básica que de las aplicaciones clínicas, podría algún día permitir detectar esta letal enfermedad mediante un análisis de sangre en lugar de por los métodos invasivos que hoy siguen siendo necesarios (como es la biopsia cerebral).

Como explica el equipo dirigido por Xandra Breakefield, del Hospital General de Massachusetts (en EEUU), estas microvesículas se asemejan a pequeños sacos que se desprenden del tumor y van cargados de algunas sustancias. Entre ellas, ciertas proteínas angiogénicas y moléculas que le permiten ir ‘allanando el terreno’ en los tejidos circundantes para facilitar la expansión de las células sanguíneas. Es decir, manipulan el entorno para favorecer el crecimiento del tumor, burlando la vigilancia del sistema inmune.

Entre otras cosas, estas sustancias facilitan la invasión por parte de las células malignas y alteran la vasculatura normal para ir facilitando la creación de nuevos vasos sanguíneos (que aporten nutrientes y oxígeno al tumor). Además, estos ‘emisarios’ van transmitiendo la información genética del glioblastoma a las células receptoras, facilitando la aparición de metástasis. Aunque hasta ahora se sabía que formaban parte importante del sistema de comunicación de célula a célula, es la primera vez que se analiza con profundidad la información que transportan.

Lo que el trabajo ha demostrado es que estos ’sacos’ contienen proteínas y ADN mensajero (ARN) que podrían ayudar a detectar la presencia de un glioblastoma en el cerebro y facilitar la mejor elección del tratamiento para estos pacientes. “El análisis detallado del contenido de los exosomas permitió identificar factores que podrían facilitar la propagación del cáncer, o que indican una vulnerabilidad a ciertos fármacos en particular”, señala el equipo en una nota de prensa.

“El glioblastoma libera exosomas en cantidades suficientes para atravesar la barrera hematoencefálica [que precisamente impide que las sustancias tóxicas lleguen al cerebro]“, explica Johan Skog, otro de los firmantes. “Ahora hemos sido capaces de aislarlos, analizarlos y ver si pueden emplearse como biomarcadores para guiar el tratamiento y evaluar la respuesta [del paciente a la terapia]“.

Para ello comenzaron analizando tres tumores cerebrales. Con este material verificaron que efectivamente las células malignas liberaban microvesículas ‘transportadoras’ de sustancias capaces de desencadenar la proliferación celular. Hasta el punto de que cuando cultivaron los exosomas junto a células sanas, éstas incorporaron en su material genético el procedente del tumor.

En una segunda fase, analizaron una muestra de tejido tumoral y una gota de plasma sanguíneo procedente de 25 personas diagnosticadas con un glioblastoma; en ambos materiales pudieron aislar los exosomas. En algunos casos, estas microvesículas permitieron detectar incluso una mutación en el receptor del factor de crecimiento epidermal (EGFR, según sus siglas en inglés) característica de un subtipo de cáncer. Concretamente en dos pacientes la mutación sí fue hallada en las exosomas pero no en las biopsias.

En realidad, concluyen, las microvesículas podrían servir para detectar cambios genéticos causados por la progresión de un tumor con sólo una pequeña muestra de sangre; “seguramente independientemente del tipo de cáncer o de donde esté localizado”. Incluso, apuntan, los exosomas podrían ser útiles para transportar agentes terapéuticos, es decir, para la administración de fármacos.

Fuente: El Mundo

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Científicos españoles crean ratones un 40% más longevos y resistentes al cáncer

November 14th, 2008 · No Comments · Cáncer

ANIMALES MÁS SALUDABLES EN SU VEJEZ

  • Los animales viven más y también en mejores condiciones

Super Ratón, el personaje de dibujos animados de la factoría Terrytoons que volaba por las pantallas de televisión en la década de los ochenta con su capa roja, obtenía los poderes de una alimentación especial. En el laboratorio de María Blasco, en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), los roedores obtienen sus ’superpoderes’ de la telomerasa, una sustancia que protege a las células del envejecimiento y permite a los animales ser un 40% más longevos de lo normal.

Los telómeros se parecen mucho al capuchón de un bolígrafo, protegen el final de los cromosomas y salvaguardan a las células del desgaste que van sufriendo en sus extremos: Cuanto más envejece la célula, más se van acortando sus telómeros. Esta relación entre telómeros y envejecimiento se conoce desde 1990, gracias a los trabajos de Carol Greider y Calvin Harley; que descubrieron que cuanto más largos son los telómeros más puede dividirse una célula (y por lo tanto, el organismo se mantiene joven durante más tiempo).

En esta ecuación, la enzima telomerasa (encargada de alargar los telómeros) juega un papel clave. Ya se había demostrado que una sola célula puede llegar a ser inmortal simplemente aumentando sus niveles de telomerasa. Sin embargo, como explica Blasco a elmundo.es nunca se había logrado aumentar la esperanza de vida de un organismo completo (ni siquiera en gusanos o moscas) mediante esta misma fórmula, porque esta enzima no está exenta de riesgos: “La telomerasa per se no es mala, pero las células tumorales también la necesitan, por lo que incrementar sus niveles equivale a aumentar el riesgo de desarrollar un tumor”.

Para lograr la ecuación perfecta, el equipo de Blasco probó a modificar genéticamente a los ratones en una doble dirección: aumentando los niveles de telomerasa para que no envejeciesen e incrementando al mismo tiempo la presencia de varios genes supresores tumorales (p53, p16 y p19ARF) para protegerles del cáncer. Para ello, emplearon un modelo de ratón creado también en las mismas instalaciones del CNIO por el equipo de Manuel Serrano y que es ‘inmune’ al cáncer gracias a sus modificaciones genéticas; y sobre ese ejemplar aumentaron la proteína TERT, responsable de la regeneración de los telómeros.

“Este trabajo [publicado en la revista 'Cell'] es una prueba de concepto de que es posible aumentar la longevidad de un organismo mediante estos cuatro elementos”, subraya Blasco. Y es que no sólo lograron alargar la vida de los animales un 40% sobre los tres años que suelen vivir de media estos animales, sino que lo hicieron en buenas condiciones.

Los nuevos ratones modificados genéticamente presentaban un buen estado neuromuscular a edades avanzadas, mayor tolerancia a la glucosa (lo que equivale a menor diabetes en la vejez) y tejidos más sanos capaces de mantenerse jóvenes durante más tiempo (como la piel y el tracto digestivo, por ejemplo). Trasladado a los humanos, el logro conseguido equivaldría a poder vivir hasta los 120 años.
Aplicaciones contra el cáncer

Sus conclusiones, además, podrían tener aplicaciones inmediatas en humanos, ya que como destaca la investigadora, ya existen compuestos oncológicos que funcionan aumentando el nivel de los supresores tumorales y también hay moléculas diseñadas para aumentar la telomerasa. “Se están usando para el tratamiento de enfermedades relacionadas con el envejecimiento precoz y el acortamiento de los telómeros, como la disqueratosis congénita [un raro síndrome de envejecimiento prematuro], algunas anemias aplásicas, la fibrosis pulmonar idiopática e incluso el sida, puesto que los pacientes con VIH también tienen los telómeros más cortos a causa del estado de su sistema inmune”.

En el estudio han participado también investigadores de la Universidad de Valencia, así como de la Universidad Complutense de Madrid y del Grupo de Supresión Tumoral del propio CNIO que dirige Manuel Serrano.

“La vida es muy robusta”, subraya la investigadora española, “y por eso es muy difícil modificarla, porque todos los elementos del organismo están ajustados a la evolución”. De hecho, añade, envejecimiento y cáncer deben ir de la mano si se quiere ‘manipular’ la longevidad: “No tiene sentido poder vivir más tiempo si se desarrolla un cáncer; y viceversa, estar protegidos del cáncer, si envejeciésemos muy pronto”.

A Blasco le gusta pensar que el cáncer no deja de ser una enfermedad degenerativa más, una consecuencia del envejecimiento celular. “Con los años, las células son menos sanas, por lo que les cuesta más reparar los daños que se van acumulando. Al mismo tiempo, las células acumulan más mutaciones con el paso del tiempo que favorecen que se dividan más de lo normal”.

Al final, explica, se trata de averiguar las causas moleculares del envejecimiento en su conjunto. “Todo tiene relación con la degeneración. Cada persona tiene una susceptibilidad diferente a ciertas enfermedades cuando envejece: Alzheimer, problemas de corazón, pulmonares… Y hay que evaluar porqué las células se degeneran, da igual que sean neuronas o células del corazón”.

Fuente: El Mundo

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Epidemiología del cáncer

November 3rd, 2000 · No Comments · Cáncer

Frecuencia: El cáncer es la segunda causa principal de muerte, detrás de las enfermedades cardíacas. Sin embargo, las muertes por enfermedades cardiovasculares están disminuyendo, mientras que las muertes por cáncer están aumentando. Se estima que a lo largo del siglo XXI, el cáncer será la principal causa de muerte en los países desarrollados. A pesar de esto, se ha producido un aumento en la supervivencia de los pacientes con cáncer.

Causa del cáncer: Es desconocida, pero se conocen la mayoría de los factores de riesgo que lo precipitan. El principal factor de riesgo es la edad o el envejecimiento, ya que dos terceras partes de todos los cánceres ocurren a cualquier edad. El segundo factor de riesgo es el tabaquismo, y le siguen la dieta, el sedentarismo, la exposición solar y otros estilos de vida. Sea como fuere, no podemos pensar en el cáncer como una enfermedad de causa única, sino más bien como el resultado final de una interacción de múltiples factores, entre los que se incluyen el ambiente, los hábitos dietéticos, la herencia genética, etc. En la actualidad se realizan infinidad de estudios epidemiológicos que tratan de buscar asociaciones de toda índole con el cáncer. Así, por ejemplo, para discernir entre genética y ambiente, existen estudios que comparan la incidencia de distintos cánceres en una población de origen con la incidencia de los mismos cánceres en una población emigrante en otro ambiente (cáncer de estómago en Japón con cáncer de estómago en sucesivas poblaciones de emigrantes japoneses en Estados Unidos).

Morfología del cáncer

Las células tumorales tienen una morfología alterada que depende de la diferenciación y de la anaplasia.

  • La diferenciación celular de un tumor es el grado en el que las células cancerosas se asemejan a las células normales de las que proceden, tanto morfológica como funcionalmente. Generalmente, los tumores benignos son bien diferenciados y los cánceres varían desde bien diferenciados a indiferenciados.
  • La anaplasia es la ausencia de diferenciación que conlleva a una falta de especialización o de función celular y, generalmente, cuanto más indiferenciado sea un cáncer, más alta es su velocidad de crecimiento. En general, lo que diferencia un cáncer maligno de otro benigno, es la capacidad que poseen sus células de lograr una trasvasación exitosa (o metástatizar), que se define como la capacidad que posee una célula tumoral de infiltrarse al torrente sanguíneo (o linfático), mediante la ruptura de moléculas de adhesión celular que sujetan a las células a la membrana basal, con posterior destrucción de esta última. Esta característica que se adquiere luego de sucesivas alteraciones en el material genético celular, donde es común observar cromosomas fragmentados, pérdida de genes supresores de tumores (como el p53 o el bcl3), receptores de señales mutados autoinductivos (etapa avanzada de diferenciación), es la que origina el proceso de metástasis; es decir, la invasión y destrucción de tejidos. Dicho proceso de trasvasación posee una escasa eficiencia, que es del orden de 1 en 10.000 casos. La baja eficiencia se debe principalmente a la actividad del sistema inmunitario.

Por otro lado, cabe destacar que la característica que hace mortales a los cánceres malignos, comparativamente con los benignos (no mortales), es la mencionada capacidad de invasión de tejidos, en donde las células tumorales, generalmente cuando se alojan en el parénquima de un órgano, destruyen la arquitectura del mismo, siendo, a su vez, sus residuos metabólicos tóxicos para las células sanas adyacentes, causando la eliminación de este tipo celular. Una capacidad interesante propia de células cancerosas invasivas es la producción de vasos sanguíneos (angiogénesis) para nutrirse, los cuales son los responsables de la densa red vascular que poseen los tumores (los tumores secretan hormonas responsables de la formación de extensas redes de capilares y vasos sanguíneos nuevos). Esta característica le permite al parénquima tumoral tener un gran aporte de oxígeno y nutrientes, lo cual favorecerá su crecimiento y proliferación a mayor velocidad y distancia. Esta capacidad se encuentra generalmente ausente en neoplasias benignas, no generando típicamente estos factores angiogénicos y en las que además sus células no poseen la capacidad de trasvasarse, por lo cual es de esperar que crezcan hasta un determinado tamaño compatible con la cantidad de nutrientes de que disponen.

En conclusión, según recientes trabajos de investigación, en general, una única mutación en el material genético celular no es la responsable de transformar a una célula sana en cancerosa; por el contrario, se requieren múltiples mutaciones (que a la postre suelen degenerar en aberraciones cromosómicas), las cuales son generadas ya sea por sucesivos ciclos replicativos o por factores externos inductores de la carcinogénesis (químicos, físicos y/o biológicos); en donde exista algún daño específicamente en la secuencia de exones de protooncogenes y de genes supresores de tumores, que son los encargados de regular el ciclo celular y la muerte celular programada (apoptosis) respectivamente [en un lenguaje menos académico la apoptosis es comparable a un suicidio, con el fin de preservar la integridad celular del tejido conservando en el mismo solo células sanas]. Cualquier otra mutación desencadenará en la transcripción de genes p53, p21 y p16 responsables, entre otros, de la apoptosis. De esta manera, es posible entonces establecer una relación entre envejecimiento y cáncer por las causas mencionadas, dado a que la mayor parte de los pacientes que padecen cáncer tienen edades avanzadas, aunque existen patologías cancerosas típicamente puerperiles, juveniles o del adulto jóven. En etapas tempranas, donde existe una bajo nivel de diferenciación de estas células, se observa que la frecuencia de replicación es ligeramente mayor a la esperada; pero, aún en estas condiciones, las células siguen cumpliendo con las funciones normales propias del tejido. Luego, en estadíos más avanzados, es posible detectar cambios en la bioquímica celular, donde aparecen enzimas y proteínas que no son propias del tipo celular, como nuevas proteínas canal (usualmente son las responsables de evacuar selectivamente altas concentraciones de quimioterápicos, y por ende de generar resistencia a los mismos), presencia de telomerasa, gradiente continuo (patológico) de segundos mensajeros intracelulares que participan en la transducción de señales, secuencias promotoras del ADN dañadas, etc.

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