La historia de la profesora Jane Plant, geoquímica y jefa científica del British Geological Survey -una prestigiosa institución pública británica que se dedica a la investigación en materia de Geología-, puede constituir un significativo ejemplo para muchas mujeres ya que ha sobrevivido a 5 tumores mamarios y a las prácticas médicas convencionales para tratar su cáncer. Y lo ha hecho, según afirma ella misma, de una forma muy sencilla: eliminando todos los lácteos de su dieta.
Su historia es parecida a la de otras muchas mujeres. Sintió el mismo pánico cuando le diagnosticaron cáncer de mama y confiada en el buen saber y hacer de los oncólogos se sometió a una mastectomía y a la irradiación de sus ovarios porque le dijeron que así se provocaba la menopausia, se suprimía la producción de estrógenos y se podría curar el cáncer. Pero todo resultó falso. De hecho el cáncer se le reprodujo hasta 4 veces. «Sufrí la amputación de una mama, me sometieron a radioterapia y a una quimioterapia muy dolorosa. Me vieron los especialistas más eminentes de mi país pero en mi fuero interno estaba segura de que me estaba enfrentando a la muerte. Y estuve a punto de tirar la toalla», cuenta la profesora Plant en su libro Your life in your hands (Tu vida en tus manos) en el que relata su propia xperiencia y explica cómo llegó a la idea que ha salvado su vida.
«A raíz de un viaje de mi marido a China -cuenta en su obra- empecé a pensar en que mi enfermedad era virtualmente inexistente en dicho país. De hecho sólo una de cada 10,000 mujeres muere de cáncer de mama en China, mientras que sólo en el Reino Unido las cifras oficiales hablan de una de cada doce.
Entonces mi marido -quien también es científico- y yo misma, empezamos a investigar sobre la forma de vida y alimentación de los orientales hasta que llegamos a la idea que me salvó la vida: las mujeres chinas no enfermaban de cáncer de mama ni los hombres desarrollaban tumores prostáticos porque
son incapaces de tolerar la leche y, por tanto, no la toman. Es más, supimos que los chinos son incapaces de comprender la preocupación occidental por tomar leche de vaca. Ellos nunca la utilizan ¡y menos para amamantar a sus bebés!
Y si te paras a pensarlo no puede ser una simple casualidad que más del 70% de la población mundial haya sido incapaz de digerir la lactosa. Hoy lo que creo es que la naturaleza intenta avisamos a tiempo de que estamos comiendo un alimento equivocado».
Cuando Jane Plant se planteó todo esto se estaba tratando con quimioterapia su quinto tumor mamario. Y fue entonces cuando decidió suprimir por completo la ingesta de lácteos, incluidos todos los alimentos que contienen algo de leche: sopas, galletas, pasteles, margarinas, etc. ¿Y qué sucedió?. «En sólo unos días el tumor empezó a encogerse. Dos semanas después de mi segunda sesión de quimioterapia y una semana después de haber suprimido la leche y sus derivados, el tumor empezó a picarme. Luego se ablandó y comenzó a menguar. Unas seis emanas después había desaparecido.
De hecho mi oncólogo del Charing Cross Hospital de Londres no pudo reprimir exclamar un maravillado «¡No lo encuentro!» cuando examinó la zona donde había estado el bulto. Por lo visto no esperaba que alguien con un cáncer tan avanzado -ya había invadido mi sistema linfático- pudiera sobrevivir. Afortunadamente aquel oncólogo logró superar su escepticismo inicial y en la actualidad recomienda una dieta sin lácteos a sus pacientes. Convencida de que dejar de tomar lácteos era lo que le había salvado la vida, Jane Plant decidió plasmar sus conocimientos y su experiencia en el libro antes mencionado. Y de inmediato más de 60 mujeres aquejadas de cáncer de mama se pusieron en contacto con ella para pedirle consejo. Sus tumores también desaparecieron.
«Aunque no fue fácil aceptar que una sustancia tan 'natural' como la leche pudiera tener tales repercusiones para
la salud -explica Plant- ahora no me cabe duda de que la relación entre los productos lácteos y el cáncer de mama es similar a la que existe entre el tabaco y el cáncer de pulmón. Pero no sólo eso porque, por ejemplo, ya en 1989 el doctor Daniel Cramer -de la Universidad de Harvard- determinó que estos productos están implicados en la aparición
del cáncer de ovarios.
Y los datos sobre el cáncer de próstata conducen a conclusiones similares. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que el número de hombres que padecen este cáncer en China es de 0,5 por cada 10,000 mientras que en el Reino Unido la cifra es 70 veces mayor. La clave está pues, sin duda, en el consumo de lácteos«.
Para la profesora Plant la leche de vaca es un gran alimento…¡pero sólo para los terneros! Y afirma convencida que la naturaleza no la ha destinado a ser consumida por ninguna otra especie. «De hecho estoy convencida -concluye- de que salvé mi vida por dejar de consumir leche de vaca. Sólo deseo que mi experiencia puede servir a más mujeres y hombres que, sin saberlo, pueden estar enfermos a causa de los lácteos que consumen».
En su libro, además de detalles de su propia experiencia e interesantes datos sobre sus investigaciones acerca de los efectos de la leche de vaca sobre nuestra salud, se recogen una serie de recomendaciones nutricionales que se resumen en alimentarse básicamente de leche de soja, té de hierbas, semillas de sésamo, tofú, nueces, mucha fruta y verduras frescas.
Fuente: http://www.dogguie.com/dejar-de-consumir-leche-cura-el-cncer/
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Mucho se habla en los últimos tiempos de la alimentación y hábitos saludables para la prevención de enfermedades como el cáncer, cierto és que aunque no sea un factor decisivo, si que ayuda a aumentar nuestras defensas naturales frente al cáncer, aquí os dejamos un interesantísimo artículo sobre los 25 alimentos que no tendrían que faltar en nuestra dieta, espero que os sea de utilidad.
«Cada nuevo descubrimiento que se hace en la lucha contra la gran C, es inmediatamente difundido y recibido como una gran noticia. Porque, la verdad sea dicha, no sabemos demasiado de este enemigo ni de cómo combatirlo.
Millones de dólares se gastan anualmente en todo el mundo para encontrar una forma de curarlo o, al menos, de prevenirlo. Pero la mayor parte de los esfuerzos pueden ser considerados infructuosos como mínimo.
Sin embargo, los últimos diez o pocos más años han traído consigo una teoría, que se puede considerar probada, sobre la prevención del cáncer. Lo irónico de la situación es que la formula es, probablemente, una de las más antiguas de la historia: una alimentación correcta.
En efecto, los estudios disponibles sugieren que ciertos alimentos tienen fuertes efectos anticancerígenos, ya que poseen sustancias fitoquimicas -químicos que funcionan como señales que las plantas usan para comunicarse consigo mismas, dándoles indicaciones o funcionando como protección en ambientes hostiles- protectoras.
Los fitoquímicos pueden cumplir un sinnúmero de funciones, desde proveer color a indicar como actuar en una momento determinado del día.
Los fitoquímicos se agrupan en más de una docena de diferentes grupos, y existen más de diez mil de ellos que tienen efectos sobre el ser humano.
Así que, más allá de cualquier terapia anti-edad y cualquier suplemento vitamínico que tomemos, debemos siempre incluir una buena cantidad de los siguientes alimentos en nuestras comidas:
-Ajo
-Repollo
-Regaliz y Jengibre
-Soja, Zanahorias, Apio y Pastinaca (o chirivía)
-Cebollas, Té Verde, Cítricos
-Trigo, Semillas de Lino, Arroz Integral
-Tomates, Berenjena, Ají, Pimientos
-Brócoli, Coliflor, Coles de Brusela
-Avena, Menta, Orégano, Pepino, Romero, Salvia, Papa
-Tomillo, Cebollín, Melón, Albahaca, Estragón, Cebada y Bayas.
25 ALIMENTOS ANTICÁNCER
y tratándose de enfermedades tan graves como el cáncer, vale la pena llenar la despensa con alimentos que están demostrando tener propiedades anticancerígenas, entre ellos:
1. ACEITE DE OLIVA: Al actuar sobre los ácidos biliares, el aceite de oliva disminuye el riesgo de la evolución del cáncer de colon y recto, sin olvidar que al mantener flexibles las arterias, mejora la circulación y oxigenación de todos los tejidos.
2. AGUA: Además de ser esencial para mantener hidratado todo el cuerpo, este líquido mantiene vivas las células, regula muchas funciones y ayuda a eliminar toxinas por la orina y heces.
3. AJO Y CEBOLLA: El ajo y la cebolla contienen alicina, un compuesto rico en azufre que actúa como depurador del hígado, eliminando las sustancias tóxicas que se acumulan en la sangre y tejidos.
4. ALGAS: Son depurativas, ricas en minerales y vitaminas, contienen fibra. Las algas son una comida habitual en los países como Japón, con una baja incidencia de cáncer de mama. Algunos especialistas las recomiendan para ayudar a eliminar los efectos secundarios de los tratamientos de quimio y radioterapia por su capacidad de reforzar el sistema inmunológico.
5. ARROZ INTEGRAL: En Japón el arroz es objeto de numerosas investigaciones contra el cáncer. Al ser una semilla, contiene inhibidores de la proteasa, con lo cual puede retrasarse la aparición del cáncer. En el salvado de arroz existen sustancias anticancerosas que parecen proteger del cáncer de colon, mama y próstata.
6. BERENJENA: Como otros vegetales de color violeta, esta verdura contiene sustancias anticancerosas que parecen proteger a las células de las mutaciones que provoca el cáncer.
7. CÍTRICOS: Es conocida su riqueza en vitamina C, antioxidante y estimulante de las células de defensa, pero no hay que olvidar que contienen flavonoides, protectores de los capilares sanguíneos que mantienen las membranas permeables y oxigenadas.
8. COLES: El brécol (brócoli, o coles de Bruselas), repollos, coliflor, berros y rábanos no deben faltar en la mesa, son un coctel anti-tumoral, refuerzan las defensas, eliminan los radicales libres y protegen las células.
9. FRESAS: Son conocidas por sus efectos depurativos, ayudan a limpiar el organismo de toxinas y contienen fibra, minerales y vitaminas.
10. FRUTOS DEL BOSQUE: Las moras, arándanos y grosellas son ricas en un pigmento morado llamado antocianina, que tiene un gran efecto antioxidante. También son ricas en vitamina A y C, minerales, pectina, ácidos vegetales.
11. FRUTOS SECOS: Las nueces, almendras, avellanas y semillas de girasol son una fuente de vitamina B, E y minerales como el magnesio, manganeso, selenio y zinc. Una pequeña cantidad se asegura un gran aporte de antioxidantes a su dieta.
12. LEGUMBRES: Lentejas, garbanzos, guisantes y fríjoles. Las legumbres son muy ricas en fibra e inhibidores de proteasas que previene de tumores de mama y colon principalmente.
13. MANZANA: Contiene ácidos clorogénico y elágico que bloquean la aparición de cáncer en experimentos con animales. Al tener pectina, la fibra también actúa favoreciendo la eliminación de toxinas por las heces.
14. MELÓN: Es rico en betacarotenos antioxidantes y contiene muy pocas calorías, para mantener lejos las probabilidades de contraer tumores relacionados con la obesidad.
15. MIEL: Tiene propiedades antisépticas, por lo que es útil para evitar las infecciones asociadas a la baja de inmunidad que conlleva el tratamiento de quimioterapia.
16. PESCADO: Los ácidos grasos omega3, resultan beneficiosos para el corazón y arterias, también se utilizan para mejorar el estado de las personas con cáncer.
17. PIMIENTOS: El color amarillo, rojo y verde de los pimientos es la señal de su riqueza en betacarotenos, junto a la vitamina C, ambos son antioxidantes y protectores de las mucosas.
18. BETABEL: El color morado del betabel esconde un potente regenerador celular, las betaínas.
19. HONGOS CHINOS: Los hongos tipo maitake, shiitake y reishi, se utilizan en medicina tradicional china para reforzar el sistema inmune por la presencia de unos compuestos llamados betaglutanos, que estimulan la fabricación de interferon natural, un eficaz anticancerígeno.
20. SOYA: Las mujeres orientales tienen menor riesgo de padecer tumores de mama y ovario, ya que la soya contiene genisteína, inhibidor de las proteasas e isoflavonas, protectores frente al cáncer de mama.
21. TÉ VERDE: Contiene polifenoles, que anulan los efectos de las nitrosaminas y tiene poderes antioxidantes, es un poderoso protector contra las radiaciones ambientales.
22. TOMATE: El tomate crudo es muy rico en licopeno, un caroteno que le da su color rojo y que ha demostrado su papel protector frente al cáncer de próstata. También contiene otras sustancias en la piel y pepitas que tienen efectos anticancerígenos.
23. UVA: Las uvas con piel y pepitas contienen antioxidantes como el resveratol, que bloquean los agentes cancerígenos y bloquean el crecimiento de los tumores.
24. YOGUR: Las bacterias beneficiosas que contiene el yogur regeneran la flora intestinal y evitan la aparición de productos tóxicos en la digestión. Muy útil para prevenir el cáncer de colon pero se recomienda para todo tipo de tumores.
25. ZANAHORIA: El color naranja se debe a su riqueza en betacarotenos, conocido antioxidante, es el vegetal protector de los fumadores por su capacidad para regenerar las células del sistema respiratorio.
PREVÉNGALO DE FORMA NATURAL
Tome en cuenta los siguientes consejos para llevar una dieta orientada a prevenir el cáncer y otras enfermedades crónicas:
» Realice dietas ricas en verduras, frutas variadas, legumbres y féculas. La evidencia de que las dietas ricas en verduras y frutas protegen contra el cáncer es clara, así como también legumbres y féculas poco elaboradas aunque, en este último caso, la evidencia no es tan consistente; ésta será una dieta con alimentos poco calóricos.
» Mantenga una actividad física moderada. Existe la evidencia clara de que efectuar una actividad física moderada de forma continuada puede contribuir a prevenir el cáncer de colon, además de ayudar a evitar el sobrepeso y la obesidad.
» Coma entre 400 y 800 gramos por día de frutas o verduras variadas. Estos componentes de la dieta aportan fibra y muchas vitaminas, minerales y otras sustancias bioactivas que pueden ser preventivas de diferentes tipos de cáncer.
» Consuma diariamente entre 600 y 800 gramos de legumbres, cereales, tubérculos y otros alimentos de origen vegetal. Las dietas ricas en cereales integrales y en legumbres, posiblemente reducen el riesgo de cáncer de estómago y las dietas con alto contenido en féculas pueden ayudar en la prevención del cáncer de colon. Hacer este tipo de dietas con cereales y legumbres aporta carotenoides y vitaminas C y E, que pueden proteger contra diferentes tipos de cáncer.
» Limite el consumo de carne roja, ya sea ternera, cordero, res o cerdo a menos de 80 gramos diarios. Las dietas que contienen cantidades elevadas de carne roja incrementan el riesgo de sufrir cáncer colo-rectal y aumentan el riesgo de sufrir cáncer de páncreas, próstata, mama y riñón.
» Evite alimentos fritos o muy carbonizados. Coma sólo ocasionalmente carne hecha al carbón, así como alimentos ahumados. Las dietas compuestas por alimentos que en su cocción se chamuscan probablemente aumentan el riesgo de cáncer de estómago.»
Fuente: Dr. Jorge Barros, en http://www.manualnaturistadelcancer.com/2009/09/25-alimentos-anticancer.html
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Los pacientes que sufren fatiga mientras reciben radioterapia por un cáncer de mama o próstata podrían estar reaccionando a la activación de la red de citoquinas proinflamatorias, una conocida vía inflamatoria, según una investigación realizada por la Universidad de California cuyos datos fueron publicados en ‘Clinical Cancer Research’, la revista de la American Association for Cancer Research.
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La quimioterapia es, de forma general, cualquier tratamiento médico basado en la administración de sustancias químicas (fármacos). En medicina se llama tratamiento quimioterápico al que se administra para curar la tuberculosis, algunas enfermedades autoinmunes y el cáncer.
Quimioterapia del cáncer
El término quimioterapia suele reservarse a los fármacos empleados en el tratamiento de las enfermedades neoplásicas que tienen como función el impedir la reproducción de las células cancerosas. Dichos fármacos se denominan medicamento citotástico, citostáticos o citotóxicos. La terapia antineoplásica tiene una gran limitación, que es su escasa especificidad. El mecanismo de acción es provocar una alteración celular ya sea en la síntesis de ácidos nucleicos, división celular o síntesis de proteínas. La acción de los diferentes citostáticos varía según la dosis a la que se administre. Debido a su inespecificidad afecta a otras células y tejidos normales del organismo, sobre todo si se encuentran en división activa. Por tanto, la quimioterapia es la utilización de diversos fármacos que tiene la propiedad de interferir con el ciclo celular, ocasionando la destrucción de células.
Tipos de quimioterapia
La quimioterapia no suele ser el único tratamiento del cáncer, por lo que se suele combinar con cirugía y radioterapia, modalidad que se llama tratamiento combinado o multidisciplinar.
- Poliquimioterapia: Es la asociación de varios citotóxicos que actúan con diferentes mecanismos de acción, sinérgicamente, con el fin de disminuir la dosis de cada fármaco individual y aumentar la potencia terapéutica de todas las sustancias juntas. Esta asociación de quimioterápicos suele estar definida según el tipo de fármacos que forman la asociación, dosis y tiempo en el que se administra, formando un esquema de quimioterapia.
- Quimioterapia adyuvante: Es la quimioterapia que se administra generalmente después de un tratamiento principal como es la cirugía, para disminuir la incidencia de diseminación a distancia del cáncer.
- Quimioterapia neoadyuvante o de inducción: Es la quimioterapia que se inicia antes de cualquier tratamiento quirúrgico o de radioterapia con la finalidad de evaluar la efectividad in vivo del tratamiento. La quimioterapia neoadyuvante disminuye el estadio tumoral pudiendo mejorar los resultados de la cirugía y de la radioterapia y en algunas ocasiones la respuesta obtenida al llegar a la cirugía, es factor pronóstico.
- Radioquimioterapia concomitante: También llamada quimioradioterapia, que se administra de forma concurrente o a la vez con la radioterapia con el fin de potenciar el efecto de la radiación o de actuar espacialmente con ella, es decir potenciar el efecto local de la radiación y actuar de forma sistémica con la quimioterapia.o
Fármacos antitumorales
Existen más de 100 fármacos antineoplásicos que se suelen usar en combinación:
- Agentes alquilantes: su mecanismo de acción general, es el daño inducido al ADN celular (tanto neoplásico como sano) al incorporar grupos alquilo, y de esta manera alterar o evitar la duplicación celular. Ejemplos: clorambucil, melfalan.
- Antimetabolitos: Sustancias análogas a componentes naturales:
- Análogo del ácido fólico: metotrexato
- Análogo de la purina: 6-mercaptopurina
- Análogos de la pirimidina: 5-fluoracilo, ara-c
- Alcaloides de la vinca:
- Antibióticos antitumorales:
- Tratamiento hormonal del cáncer:
- Cisplatino y derivados:
Efectos secundarios de la quimioterapia
El tratamiento quimioterápico puede deteriorar físicamente a los pacientes con cáncer. Los agentes quimioterápicos destruyen también las células normales sobre todo las que se dividen más rápidamente, por lo que los efectos secundarios están relacionados con estas células que se destruyen. Los efectos secundarios dependen del agente quimioterápico y los más importantes son:
- Alopecia o caída del cabello: Es el efecto secundario más visible debido al cambio de imagen corporal y que más afecta psicológicamente a los enfermos, sobre todo a las mujeres. Sin embargo este depende de la cantidad e intensidad de la dosis y no ocurre en todos los casos. Pero de 4 a 6 semanas el cabello vuelve a crecer.
- Náuseas y vómitos: Pueden aliviarse con antieméticos como la metoclopramida o mejor con antagonistas de los receptores tipo 3 de la serotonina como dolasetron, granisetron y ondansetron. Algunos estudios y grupos de pacientes manifiestan que el uso de cannabinoides derivados de la marihuana durante la quimioterapia reduce de forma importante las náuseas y los vómitos y que aumenta el apetito.
- Diarrea o estreñimiento.
- Anemia: Debido a la destrucción de la médula ósea, que disminuye el número de glóbulos rojos al igual que la inmunodepresión y hemorragia. A veces hay que recurrir a la transfusión de sangre o a la administración de eritropoyetina para mitigar la anemia.
- Inmunodepresión: Prácticamente todos los regímenes de quimioterapia pueden provocar una disminución de la efectividad del sistema inmune, como la neutropenia que puede conducir a la infección, a la sepsis y a la muerte si no se detecta y trata a tiempo. La neutropenia se puede solucionar con la administración de [[factor de crecimiento de colonias de granulocitos]] (G-CSF del inglés granulocyte-colony stimulating factor) como el filgastrim.
- Hemorragia: Debido a la disminución de plaquetas por destrucción de la médula ósea.
- Tumores secundarios
- Cardiotoxicidad: La quimioterapia aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares (ejemplo: adriamicina).
- Hepatotoxicidad
- Nefrotoxicidad
- Síndrome de lisis tumoral: Ocurre con la destrucción por la quimioterapia de las células malignas de grandes tumores como los linfomas. Este grave y mortal efecto secundario se previene al inicio del tratamiento con diversas medidas terapéuticas.
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MUJER CON CÁNCER DE MAMA
- Hasta ahora sólo hay otros cinco niños nacidos en otros países tras esta intervención
- Es la primera vez en el mundo que se combina este implante con la vitrificación de óvulos
- La mujer, que había sufrido un cáncer de mama, se encuentra de 15 semanas
Cuando nazcan el próximo mes de agosto (si no se adelantan a la fecha prevista), dos anónimos gemelos de Valencia podrán presumir de ser los primeros en muchas cosas. Su madre, habrá sido la primera española en dar a luz tras recibir con éxito un trasplante de su propia corteza ovárica (la primera en el mundo que se somete a esta operación por un cáncer de mama); serán los primeros del mundo en nacer ‘en pareja’ gracias a esta técnica; y los pioneros fruto de una combinación de trasplante y vitrificación de ovocitos.Desde hace años, el cáncer ha dejado de ser un obstáculo para la maternidad. Cada vez son más las opciones que las mujeres tienen a su alcance para no perder la fertilidad a causa de los tratamientos; y el trasplante de tejido ovárico es uno de los que se va asentando con fuerza. A pesar de eso, sólo hay en la actualidad cinco niños nacidos vivos sanos tras esta intervención. Los dos chicos de Valencia harán el número seis y siete de esta lista que abrió por primera vez la hija de Quarda Tourait, nacida en Bélgica en 2004.
En aquella ocasión se logró por primera vez lo que ahora han repetido científicos valencianos, encabezados por las doctoras Juana Crespo, directora médica del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) de Valencia, y María Sánchez, ginecóloga del Hospital Universitario Doctor Peset. Ambas han presentado hoy en sociedad este pionero embarazo acompañadas por el conseller de Sanidad, Manuel Cervera. La mujer, de 39 años de edad, se encuentra en su semana número 15 de gestación, y según han explicado a elmundo.es fuentes de la Conselleria, no se conocerá su identidad hasta que dé a luz.
La extracción de la corteza se realizó mediante laparoscopia (una intervención sencilla que deja apenas unos centímetros de cicatriz) antes de que la mujer recibiese la quimio y la radioterapia. Esta muestra de tejido se conservó congelada a 196 grados bajo cero en el Centro de Transfusión de la Comunidad Valenciana, de donde fue recuperada para volver a implantarla una vez finalizadas las terapias oncológicas.
Aunque cualquier tipo de quimioterapia puede afectar a la fertilidad, ésta no suele ser una de las principales preocupaciones en el caso del cáncer de mama. Hasta ahora, de hecho, las intervenciones de este tipo se habían realizado a mujeres con linfomas de Hodgkin o leucemias, otros tumores cuyas terapias sí suelen repercutir más gravemente en la esterilidad. “Aunque la dosis de ciclofosfamida que se usa para cáncer de mama no llega a ser esterilizante”, aclara a elmundo.es la doctora Sánchez, “la dosis acumulada, sumada a la edad de la mujer sí puede tener su efecto”.
La intervención
La futura mamá fue sometida al trasplante de tejido ovárico en enero de 2008. En este caso, el tejido se implantó en el ovario izquierdo, a la espera de que la corteza fuese capaz de ‘agarrar’ de nuevo y devolver a la paciente su función hormonal y ovulatoria.
Es a esta altura del procedimiento cuando el caso de Valencia vuelve a incluir alguna novedad respecto a lo que había ocurrido hasta ahora en otros casos similares. Primero se intentó un embarazo natural, mediante sus propios óvulos, nuevamente generados por su organismo gracias al éxito del trasplante. Pero esto no fue viable, ya que además de las lesiones producidas por la quimioterapia y la radioterapia, con anterioridad ya presentaba obstrucción en las trompas
Por ello, la mujer valenciana se sometió a un tratamiento de reproducción asistida. Como explica el doctor Justo Callejo, jefe de Ginecología del Hospital de Sant Joan de Déu de Barcelona, de los cinco nacimientos logrados hasta ahora, sólo dos se han producido de manera espontánea, “el resto se han llevado a cabo utilizando técnicas de reproducción asistida; fundamentalmente la llamada microinyección espermática o la fecundación in vitro”. A su juicio, de hecho, en el futuro todo indica que el trasplante de tejido ovárico descongelado “tendrá que apoyarse en técnicas de reproducción asistida para garantizar su éxito”.
Aunque como ha aclarado María Sánchez, no todas las mujeres con cáncer “van a necesitar someterse a tratamientos de reproducción asistida para poder ser madres, porque el implante de tejido ovárico es una técnica que permite el embarazo natural. Ésta es nuestra siguiente meta”.
Sus médicos lo explican argumentando que por su edad y por los efectos de la congelación del tejido ovárico, la paciente tenía una limitada reserva de ovocitos, las células precursoras de los óvulos. La vitrificación permite congelar un número suficiente de dichos ovocitos, mantenerlos en unas condiciones especiales que garanticen el éxito de la fecundación ‘in vitro’.
Sólo en Valencia, donde se aloja el primer banco público de tejido ovárico de España, el primer acreditado por el Ministerio de Sanidad, más de 250 mujeres han acudido desde febrero de 2005 para preservar sus muestras y tratar de recuperar la fertilidad una vez acabado el tratamiento contra el cáncer. Hasta la fecha, seis de ellas ya han recibido el implante de su propio ovario y esperan recuperar su función ovárica con normalidad en un plazo que, según los casos, oscila entre cinco semanas y ocho meses.
A pesar de los avances en este campo, la opción más extendida entre mujeres con cáncer sigue siendo la congelación de embriones, aunque para estos casos se requiere que la mujer tenga pareja estable (o bien decida recurrir a un donante de semen).
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SEGUNDO TUMOR MÁS FRECUENTE EN LAS MUJERES
- Es el segundo tumor más frecuente en las mujeres, pero el diagnóstico provoca sorpresa
- La vacuna que ha causado reacciones a dos niñas en Valencia trata de prevenirlo
“Mi madre había tenido cáncer de ovario, pero eso del cuello del útero me sonó a chino”. Pilar es una de las alrededor de 4.000 españolas que cada año reciben un diagnóstico de cáncer cervical, el segundo más frecuente en las mujeres después del de mama. Mientras los expertos siguen tratando de averiguar qué les pasa a las dos niñas de Valencia que recibieron la vacuna diseñada para prevenir esta enfermedad, elmundo.es ha charlado con quienes no han llegado a tiempo para contar con esta polémica protección.Pilar tiene una hija de 20 años y, a pesar de todo por lo que ha pasado ella misma, reconoce que el caso de Valencia le preocupa, y que prefiere esperar a que todo se aclare antes de que la chica reciba los tres pinchazos establecidos para prevenir la infección por el papilomavirus. El mismo agente de transmisión sexual que ocasionó su cáncer hace cinco años y que en la mayoría de los casos, el propio sistema inmune es capaz de controlar por sí solo.
“Me habían hecho de todo para conocer el origen de mis fortísimos dolores de espalda, pensaban que era algo de columna, o cólicos en el riñón”, relata esta mujer de 50 años. Nadie sospechó que había una causa ginecológica, hasta que un urólogo se topó con ‘algo’ que le obstruía el paso hasta los riñones.
Ese ‘algo’ era un tumor en el cuello del útero (el pequeño cono que separa la vagina del útero), medía casi 8 centímetros y en el momento del diagnóstico se encontraba ya muy avanzado, en la llamada fase IV-a. Por eso, el tratamiento de Pilar obligó a descartar la cirugía y centrarse en otros tres elementos: la radioterapia, la quimioterapia y la braquiterapia (una especie de ‘radio’ interna que deposita la radiación directamente en el interior del útero, en las proximidades del tumor).
La citología permite detectar las lesiones precancerosas en la mayoría de casos
Su caso es minoritario en los países desarrollados, donde los programas de citología permiten detectar la mayoría de los tumores en estadios iniciales. Y como explica el doctor Antonio González, oncólogo del centro MD Anderson de Madrid, esa diferencia repercute no sólo en el tipo de tratamiento, sino en el pronóstico de la enfermedad.
“La cirugía se reserva sólo para lesiones muy, muy precoces, en tumores de menos de 4 centímetros que no han invadido ningún tejido cercano”. En cuanto a los porcentajes, la supervivencia varía desde más del 90% para los estadios iniciales hasta menos del 20% para los casos más avanzados, con invasión de la vejiga o el recto o bien metástasis a distancia, en otras zonas alejadas del organismo.
Optimismo y efectos colaterales
Por si enterarse de que tenía el segundo cáncer más frecuente entre las mujeres no fuese suficiente, Pilar andaba lidiando con una depresión causada por su reciente separación. A su cargo, una hija de 15 años y un chico de 10. “A pesar de todo, el cáncer me sirvió para salir del bache”.
Con un optimismo que contagia, Pilar habla del cáncer “en segunda persona”, de que “hay que tirar ‘palante’”, de que “la sala de espera de la quimio era un cachondeo por el buen ambiente con las otras mujeres”, de que “no ha sido muy malo de llevar”, de que “aparte de tener cáncer también tienes más cosas”, de que sin la familia y los amigos no lo hubiese conseguido…
La enfermedad suele diagnosticarse como media alrededor de los 48 años en España; aunque un 47% de los casos se identifican en menores de 35 años. Según las estadísticas más recientes, el 95% de los 500.000 nuevos casos anuales se da en países en desarrollo. Sin embargo, como recuerda el doctor Andrés Poveda, del Instituto Valenciano de Oncología, “no hay que olvidar que incluso en España la cobertura de la citología no es universal, y sólo llega al 60%-70% de las mujeres”.
A pesar de sus imperfecciones, esta prueba (también llamada test de Papanicolau) ha permitido reducir alrededor del 75% el número de casos en los últimos 50 años sólo en EEUU; pero también la mortalidad que provoca. En los últimos años, además, la introducción de la nueva (y polémica) vacuna para prevenir la infección por el papilomavirus, añade un nuevo aliado en la prevención de este cáncer. “Muchos se han empeñado en un debate baldío para desacreditar esta vacuna”, señala Poveda, “porque creen erróneamente que su uso va a promover la promiscuidad”.
Optimismo
El primer efecto que notó Pilar gracias al tratamiento fue la desaparición de los dolores de espalda, aunque ‘de propina’, el cáncer y las terapias le han debilitado la fuerza en las manos, le han retirado la menstruación, y le han cambiado algo el aspecto de los genitales (“la cara interna de los muslos se puso algo más tostada durante la radioterapia”).
Pilar sigue yendo a sus revisiones cada seis u ocho meses (“yo sé que tengo cáncer, pero esto tiene la importancia que tiene”), tragándose como puede el miedo a la silla ginecológica (otro ‘efecto secundario’), pero disfrutando mucho más de la vida que antes. “Voy al gimnasio, a andar, al teatro, al cine… Ya no me quedo en casa en chándal como antes”, bromea.
“Aunque yo me tome esto ahora como un trago fácil, no lo es; y también hay momentos malos. Pero si no lo tomas con humor y positividad no lo consigues”, apunta. Con tanto humor, que Pilar decidió ‘bautizar’ a su tumor, igual que el protagonista de la novela ‘La sonrisa etrusca’, de José Luis Sampedro. El de Pilar se llamaba Jerónimo, “como el indio”.
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NUEVO DESCUBRIMIENTO
- Estas progenitoras del tumor se protegen de las radiaciones con antioxidantes
Las células madre del cáncer se han convertido en uno de los grandes enigmas de la oncología moderna. Poco a poco, los investigadores van conociendo un poco mejor a esta pequeña población de células maestras que forman parte del tumor y facilitan su supervivencia. La última clave que ayudará a acabar con ellas algún día se puede leer esta semana en las páginas de la revista ‘Nature’, donde un grupo de investigadores ha desentrañado porqué parecen ser más resistentes a los tratamientos.
Ésa era hasta ahora una de las trabas que más intrigaba a la comunidad científica. Entre lo que ya se sabía: que sólo una pequeña porción de todas las que componen un tumor pueden considerarse células madre, que trasplantadas a otro organismo son capaces de reproducir el cáncer en poco tiempo, y que responden muy mal a la quimioterapia y la radioterapia. Es decir, que a pesar de eliminar la mayor parte del cáncer, si algunas de ellas quedan indemnes, ellas solas son capaces de hacer reaparecer la enfermedad transcurrido cierto tiempo.
Maximilian Diehn y su equipo, de la Universidad de Stanford (en EEUU), han descubierto que la clave está en un mecanismo pensado para proteger a las células madre sanas que sirven para regenerar los tejidos a lo largo de la vida de los daños que puedan sufrir en su ADN; pero que en el caso de las células madre tumorales, frena los daños que deberían causarles la radioterapia o la quimioterapia.
Los investigadores fijaron su atención en las especies reactivas de oxígeno, unas pequeñas moléculas en constante movimiento que van dañando a las células mediante un proceso de oxidación. Aunque estas sustancias se producen dentro del proceso de división celular normal, también actúan como mediadoras para facilitar la acción de la radioterapia y la quimioterapia.
Evitar la oxidación
Lo que estos científicos han descubierto es que las células madre (tanto sanas como cancerosas) son capaces de producir una cantidad significativa de proteínas antioxidantes que les protegen del estrés oxidativo. Hasta ahora ya se sabía que esto era así en algunos cánceres de la sangre, pero sus experimentos han permitido demostrarlo también en células madre procedentes de tumores de mama.
Las células madre tumorales, explican, son capaces de producir más antioxidantes que “capturan y desarman” a las especies reactivas de oxígeno. O dicho de otra manera, su ADN permanece protegido frente a los daños oxidativos que deberían causarle las radiaciones y los fármacos quimioterápicos. En las células madre normales, esta misma lógica permite al organismo proteger a estas encargadas de ir regenerando los tejidos.
Lo que es más esperanzador es que los científicos lograron bloquear este mecanismo y hacer que las células madre tumorales fuesen más vulnerables a los tratamientos. “Si irradias un tumor pero te dejas algunas de estas células, la enfermedad puede reaparecer”, señala Robert Cho, otro de los autores.
“Teniendo en cuenta que se trata de las células responsables del mantenimiento y crecimiento tumoral, es vital entender estos mecanismos de resistencia a las terapias”, apunta Diehn por su parte. “En el fondo lo que pretendemos es mejorar la evolución de los pacientes mediante terapéuticas que las ataquen directamente”.
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